Juan Villoro, mexicano y contemporáneo, es el próximo autor que trabajaremos en el taller.Respecto de la metaficción, que nos ha ocupado durante las últimas clases, hace un análisis de El Quijote, en donde aborda el problema del lector, y la estética de la lectura en la obra de Cervantes.
"El hilo conductor del Quijote es la lectura: desde la que lleva a Alonso Quijano a la locura, hasta el paroxismo de la segunda parte, cuando los personajes que se topan con el Quijote lo conocen de haberlo leído, pasando por la que encierra la estructura narrativa de la obra."
Para Villoro es de esta "osadía" de donde nace toda la literatura moderna. Y será interesante relacionarlo con los últimos análisis que hemos estado trabajando.
También leeremos y analizaremos algunos de sus cuentos: Corrección, Coyote, La alcoba dormida, y Espejo retrovisor.
Después de la recorrida por Sergio Pitol, llegó el momento esperado para descubrir a este autor en el taller.
Leeremos cuentos del volumen "Llamadas telefónicas", y anteayer comenzamos por "Sensini", que nos mostró la temática del exilio, vivida como una pasmosa alteridad. Como nos dice Ahumada del escritor José R. Morales, también exiliado: “la mirada de quien habita el exilio proviene de aquel innegable estar siempre a la intemperie”. Y el relato termina con los personajes a la intemperie, en la noche de Girona, "en el insomnio de Girona, una ciudad que no es de ellos, como tampoco nada lo es".
Sin poder eludir lo pre-textual, (esto es, todo lo que rodea al texto: su autor, las condiciones históricas que vivió)el tema del exilio aparece como forma enunciativa y como parte de la semántica textual. Se trata de, en cierto sentido, el exilio y la ajenidad como escritura.
"Detectives", con una perfecta estructura de relato dialogado, nos sumerge en una conversación en la que dos personajes oscuramente siniestros hablan de la detención de Arturo Belano, especie de alter ego de Bolaño.Y se quedan perplejos por el momento en que el detenido se mira a un espejo y no se reconoce: advirtió en sí mismo la alteridad.
Seguimos recorriendo el llamado "terrritorio Bolaño", para ver hasta dónde nos lleva.
El cuento que trabajamos esta semana nos introdujo, de nuevo, en el universo de Pitol que, magistralmente, conduce a varios laberintos. Lo atraviesa una metaficcionalidad plagada de referencias a Borges y su Aleph, esta vez enclavado en Venecia, a Lewis Carroll con una Alicia de los años ´20, a Casanova y su decadentismo.
Pero sobre todo al del lector explícito que nos relata, e interpreta, la historia escrita por Billie, en pleno juego metaliterario.
Por último ese final que nos deja, por un lado, conmovidos por la decepción de esa Alicia que ha comprendido el juego absurdo de quienes viven en medio de una pasión patéticamente fingida. Y por otro, con la incertidumbre de que todo haya sido un delirio febril, un sueño irreal, antes de morir.
Y la peculiar manera de Pitol de articular su qué y su cómo, forma y lenguaje, desplegando estrategias narrativas que nos llevan a percibir, como el personaje, todo aquello que no consuela y que coarta la capacidad para verla realidad tal como es, "porque ha aprendido súbitamente que lo importante no es preguntar ni emitir respuestas sino dejar que los sentidos conozcan, se equivoquen, rectifiquen..."
Y ya estamos llegando a los autores posmodernos latinoamericanos. Empezamos con Sergio Pitol, y fue un descubrimiento casi asombroso.
El Vals de Mefisto nos dejó extrañamente sorprendidos, porque es tanto lo que no se dice, que hay que desentrañarlo lentamente. La práctica discursiva, su manera de narrar, y la propuesta de ir de historia en historia, como en un viaje.
Recordamos, también, lo que dice el investigador mexicano Lauro Zavala, a propósito del cuento posmoderno:
es rizomático (porque en que en su interior se superponen distintas estrategias de epifanías genéricas), intertextual (porque está construido con la superposición de textos que podrán ser reconocidos o proyectados sobre la página por el lector), itinerante (porque oscila entre lo paródico, lo metaficcional y lo convencional), y es anti-representacional (porque en lugar de tener como supuesto la posibilidad de representar la realidad o de cuestionar las convenciones de la representación genérica, se apoya en el presupuesto de que todo texto constituye una realidad autónoma, distinta de la cotidiana y sin embargo tal vez más real que aquélla)
Y vimos que desde los primeros posmodernos (Cortázar, Borges,) la metatextualidad tiene por finalidad, por intencionalidad comunicativa, el establecer reflexiones acerca de cómo funciona el texto literario; pero, también, el autor de relatos que reflexiona en cuanto a cómo ficcionaliza, reflexiona además en cuanto a las prácticas, puntos de vista, ideologías y maneras de concebir el mundo de la realidad cultural e histórica en la que se inscribe como persona discursiva.
Hola a todos!
Nuevamente reiniciamos el taller, el lunes 5 de abril de 2010.
El tema será La intertextualidad y la metaficción en Cervantes, Borges, y autores posmodernos latinoamericanos. Es decir, procedimientos literarios para no académicos, la vigencia de textos paradigmáticos como Don Quijote, lo universal de Borges, y la perspectiva de nuevos autores latinoamericanos que nos dan su personal visión del mundo.
De la literatura de Puig, tan cuestionada y polémica, puede decirse que tiene, por lo menos dos dimensiones:
La lógica del doble discurso: en la que elabora una poética de la hipocresía y de la transparencia, con el leit motiv del saqueo de intimidades, y
La invención: una vez que se saquea una intimidad individual y propia, sobre ésa inventa otra, que ya no es personal porque crece entre dos: aparece el tema de la adicción al otro, la heteromanía, donde sus personajes no son curiosos sino una suerte de vampiros parásitos que se nutren del otro.
Así, según afirma Alan Pauls en Manuel Puig: la Zona Íntima, "Puig pone en suspenso dos persistentes incompatibilidades conceptuales: la que divorcia y enfrenta lo íntimo con lo público, con el exterior político, y la que enfrenta al ingenuo con el esclarecido, el lúcido, la conciencia heroica. La intimidad es política porque hace posible lo imposible; el ingenuo es la vanguardia porque se deja llevar, se entrega a la experiencia, porque quiere ver qué hay más allá, qué viene después, y porque lo único que se pregunta en su media lengua de ingenuo es: a ver, a ver, ¿por qué no? ¿por qué no?"
Analizaremos:
1. Presentación del texto como yuxtaposición de discursos que acontecen como texto por la operación del lector.
1.1 cuestiones de género
1.2 sujetos del enunciado
1.3 minimalismo en la estructuración del texto: el diálogo
1.4 pretensión de fidelidad al registro
2 Eliminación de la figura tradicional del narrador
2.1 sujetos del enunciados que poseen discurso pero que no hablan: son hablados
2.2 Enunciación: instancia enunciva que rige.
2.3 Direccionalización del discurso: monologismo.
3 Alegoría de la lectura
3.1 tematización del procedimiento de lectura
4 Revisión del concepto de dialogismo/ polifonía.
Además veremos cómo la utilización de la parodia y el kitsch lo introducen en los cuestionamientos sobre el Posmodernismo, que ya habíamos comenzado a discutir con Saer, como así también su personal lectura de lo político.
Y...es difícil dejarlo a Saer. Por eso vamos a trabajar también algo de sus primeros cuentos, "Lo visible", que tiene tanto que ver con su manera de "ver". Les sugiero que lean "El concepto de ficción", en http://www.literatura.org/Saer/jsTexto6.html, ya que allí el mismo autor explica su propia concepción acerca del tema. Veamos un fragmento:
"...La ficción no es, por lo tanto, una reivindicación de lo falso. Aun aquellas ficciones que incorporan lo falso de un modo deliberado ó fuentes falsas, atribuciones falsas, confusión de datos históricos con datos imaginarios, etcétera, lo hacen no para confundir al lector, sino para señalar el carácter doble de la ficción, que mezcla, de un modo inevitable, lo empírico y lo imaginario. Esa mezcla, ostentada sólo en cierto tipo de ficciones hasta convertirse en un aspecto determinante de su organización, como podría ser el caso de algunos cuentos de Borges o de algunas novelas de Thomas Bernhard, está sin embargo presente en mayor o menor medida en toda ficción, de Homero a Beckett. La paradoja propia de la ficción reside en que, si recurre a lo falso, lo hace para aumentar su credibilidad. La masa fangosa de lo empírico y de lo imaginario, que otros tienen la ilusión de fraccionar a piacere en rebanadas de verdad y falsedad, no le deja, al autor de ficciones, más que una posibilidad: sumergirse en ella. De ahí tal vez la frase de Wolfgang Kayser: ìNo basta con sentirse atraído por ese acto; también hay que tener el coraje de llevarlo a cabo.
Pero la ficción no solicita ser creída en tanto que verdad, sino en tanto que ficción. Ese deseo no es un capricho de artista, sino la condición primera de su existencia, porque sólo siendo aceptada en tanto que tal, se comprenderá que la ficción no es la exposición novelada de tal o cual ideología, sino un tratamiento específico del mundo, inseparable de lo que trata. Este es el punto esencial de todo el problema, y hay que tenerlo siempre presente, si se quiere evitar la confusión de géneros..."
"La masa fangosa delo empírico y de lo imaginario"...¡Fantástica definición!!