El tiempo y el espacio del taller de lectura plasmado para:



leer de diferentes maneras (por arriba, por abajo, entre líneas, a fondo, participando del texto, recreándolo),



dar cuenta de los procesos culturales en que surgen y son comprendidas o cuestionadas las obras literarias,



pensar (discutiendo, asombrándose, dejándose llevar por lo que los textos nos dicen -pero parece que no dijeran-),



y por sobre todas las cosas, y siempre, disfrutar de la buena literatura.








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domingo, 28 de agosto de 2011

Volviendo a Bioy y El perjurio de la nieve.



En el taller básicamente asimilamos distintas maneras de  leer.  Ya habíamos adelantado (en el blog del 6 de agosto), que El perjurio… es un texto complejo, en el que se conjugan el registro metafísico con el policial.
Por eso vamos a reconsiderar algunos aspectos ya que  en este relato hay estructuras que funcionan como hilos sólidos, pero a la vez invisibles, y que ayudan a abarcar mejor esa complejidad de su comprensión. Así intentaremos llegar a ver de qué especial manera este relato es una reflexión sobre cómo se construye y se organiza un texto, con una particular concepción de la escritura y la lectura.
Analizaremos algunas cuestiones:
  • 1.       El tema de los géneros.
  • 2.       La polifonía narrativa.
  • 3.       Su estructura.
  • 4.       La intertextualidad.





1-Género.
En EL LUGAR DE LA VERDAD EN UN RELATO POLIFÓNICO, de Mónica Cecilia Aprile, vemos inicialmente la presencia de dos clases de elementos que, por su naturaleza, se vinculan a dos códigos literarios tradicionales:

  • ·         el policial: Enigma – proceso de desciframiento – develamiento del enigma.
  • ·         el fantástico: Quiebre del orden de la realidad (detención del tiempo).
  • Establecida esta diferenciación, se puede  detectar la articulación del espacio textual en varios planos que presentan dos perspectivas opuestas en torno al mismo acontecimiento central: El develamiento de un enigma de carácter fantástico.


Al avanzar en la observación de estos dos códigos iniciales, ya en un segundo momento de la lectura, hay  una cierta simetría de estructuración basada en la existencia (en ambos casos) de:
a) un narrador;
b) un investigador;
c) un enigma;
d) un orden especial de pistas;
e) un estilo particular.

Frente a esta disposición textual, pareciera que está articulado sobre oposiciones irreconciliables. Pero un nuevo paso de acercamiento al texto, en un nivel más profundo de lectura, nos permite acceder a la presencia de una red de elementos convergentes.

Ambos códigos se unen en diversos niveles:
·         Temática del tiempo.
·         Isotopía Memoria-Olvido.
·         Repeticiones como recurso. 
·         Intertextualidad como tema.
·         Intertextualidad como procedimiento.


2-La polifonía narrativa.
El perjurio de la nieve es un texto construido sobre la base de la técnica del encuadre narrativo (relato dentro del relato) lo cual permite la participación bien definida de dos narradores:

1. Alfonso Berger Cárdenas (A.B.C.) cuya enunciación abre y clausura el relato y parece absorber en forma mayoritaria las notas correspondientes al código policial.
2. Juan Luis Villafañe, cuyo manuscrito es insertado por A.B.C., que será el encargado de instaurar en el texto el código fantástico.

Este esquema es reiterado a lo largo del texto concretándose, no sólo en las unidades mayores del universo representado, sino instalándose también en otras unidades menores contenidas en las primeras. El más representativo y abarcador de estos núcleos está dado a través de “la verdadera historia de los sucesos de Gral. Paz”, su descifrador es A.B.C. y el develamiento se realiza al final del relato.



3- Su estructura.
Coincidimos con Estela Figueroa, autora de Un libro sobre Bioy (2006), en cuanto a que la estructura está formada por:
·         Un tejido de narradores a través de la “voz” de Villafañe.
·         Una disposición de cajas chinas (relato dentro del relato).
·         Cuatro enigmas a resolver.


De esta manera, tenemos:

Destinadores:
Mensajes:
Destinatarios:
Villafañe
Historia de Vermehren
A Villafañe
Al lector
Oribe
ABC
Relato de Villafañe
A ABC
Al lector
Vermehren
Villafañe
Muerte de Lucía
A Villafañe
Al lector





Los cuatro enigmas serían:

Enigma
Descifrador
Develamiento
1: La verdadera historia de los sucesos de General Paz.
ABC
Culpabilidad de Villafañe
2: Causa de la muerte de Lucía
Villafañe
Culpabilidad del Destino
3:Ruptura de un orden
Vermehren
Culpabilidad de Oribe
4: Asesinato de Oribe
Policía
Culpabilidad de Vermehren


4- Intertextualidad.
En el epígrafe del relato está una de las claves más importantes:
"Entre las obras de Gustav Meyrink recordamos el fragmento que se titula El rey secreto del mundo".

Gustav Meyrink, fue un autor  alemán (1868 /1932) de obras de carácter fantástico, pero
la obra que se le atribuye en este epígrafe es invención de Bioy. Por otro lado es apócrifa, ya que su supuesto autor, Ulrich Spiegelhalter, así como los datos de edición también fueron inventados por Bioy, como una especie de broma hacia una amiga suya con ese apellido.

Ahora bien, ese “rey secreto del mundo”  constituye una clave porque contiene algunas  alusiones significativas:
·         “Spiegelhalter” significa, en alemán, “el que sostiene el espejo”. No es arbitrario este nombre, ya que hace referencia concreta a este relato: al escritor que sostiene el espejo de la ficción (a su vez, espejo de sí misma.)
·         Pone de manifiesto  la relación con el tema del destino, desde la visión del llamado pandeterminismo: todos los hechos se relacionan porque son expresión de una Voluntad Absoluta, vedada a los hombres.
·         A su vez, esto coincide con el pensamiento del filósofo alemán Schopenhauer, cuya obra más famosa es El mundo como voluntad y representación, autor que, por otra parte, es mencionado en el relato.
·         Ese “rey secreto” alude a Vendermehren: el de la voluntad férrea y disciplinada que pretende ordenar los acontecimientos, pero es castigado por todos sus actos de soberbia, con la muerte de Lucía, y quien termina demostrando que, inexorablemente, la voluntad humana pierde frente a la Voluntad Absoluta.
·         Su venganza consiste en matar a un inocente, y finalmente se suicida.

En el Título:
·         El perjurio, o juramento en falso, alude al danés que pretende modificar la realidad a su antojo.

·         Alusión a La bella durmiente, la antigua leyenda popular,   ya que  es la historia de una joven encantada para no morir (como Lucía), cuyo sueño de 100 años  debe perpetuar la repetición de hechos cotidianos, está recluida en un “recinto mágico”, y es liberada por un extraño a través del amor (exactamente como en El perjurio…).

Y por último:

El tema del lector: este texto exige, como tantos otros, un lector que no se quede en la superficie de lo narrado, y ahonde en lo que no se dice, o en lo que apenas se deja entrever. Que junte los indicios y vislumbre, además, la relación entre lo que se cuenta, y la forma en que está contado.





lunes, 18 de julio de 2011

Rodolfo Walsh y un nuevo modo de entender la función de la literatura contemporánea.

Rodolfo Jorge Walsh (descendiente de irlandeses), nació el 9 de enero de 1927 en Lamarque , provincia de Río Negro, Argentina.
Llegó a Buenos Aires en 1941 para realizar sus estudios secundarios. Luego comenzó a estudiar filosofía y letras pero abandonó para emplearse en los más diversos oficios: fue oficinista de un frigorífico, obrero, lavacopas, vendedor de antigüedades y limpiador de ventanas. A los 17, había comenzado a trabajar como corrector en una editorial, germen de su oficio de periodista. En 1951 comenzó a trabajar, para la Editorial Hachette, en las revistas Leoplán y Vea y Lea.
Meses después de producidos los fusilamientos clandestinos en el basural de José León Suárez por órdenes del gobierno de la "Revolución Libertadora", recibe la información de que hay "un fusilado que vive". Luego de su encuentro con Juan Carlos Livraga, el sobreviviente de aquellos fusilamientos, Walsh escribió un libro sobre esos hechos, en el cual escribiría: "Esta es la historia que escribo en caliente y de un tirón, para que no me ganen de mano, pero que después se me va arrugando día a día en un bolsillo porque la paseo por todo Buenos Aires y nadie me la quiere publicar y casi ni enterarse".
Así, un hecho previo, motivó al escritor a narrar, a tratar de revelar una incógnita, algo que se mantenía en penumbras y del cual no se habían oído respuestas. 


La serie de notas sobre la investigación -que realiza clandestinamente y en íntima colaboración con Enriqueta Muñiz- serán recopiladas y noveladas en su Operación Masacre. Su obra recorre principalmente el género policial, periodístico y testimonial, con libros que alcanzaron gran éxito de difusión como Quién mató a Rosendo o Caso Satanowsky. La novela Operación Masacre dio comienzo a lo que hoy se le llama Periodístico Narrativo, Novela Testimonio, o bien No Ficción, aunque se suele reconocer como su creador a Truman Capote por la novela A Sangre Fría escrita en 1966, 9 años más tarde.
Walsh nunca adhirió al peronismo pero fue menos antiperonista después de octubre de 1956 en que firmó en la revista Leoplán de ese mes la nota Aquí cerraron sus ojos, laudatoria de los aviadores navales caídos mientras bombardeaban a resistentes peronistas durante la Revolución Libertadora. En septiembre de 1958 escribió:
“No soy peronista, no lo he sido ni tengo intención de serlo... Puedo, sin remordimiento, repetir que he sido partidario del estallido de septiembre de 1955. No sólo por apremiantes motivos de afecto familiar –que los había-, sino que abrigué la certeza de que acababa de derrocarse un sistema que burlaba las libertades civiles, que fomentaba la obsecuencia por un lado y los desbordes por el otro. Y no tengo corta memoria: lo que entonces pensé, equivocado o no, sigo pensándolo…Lo que no comprendo bien es que se pretenda obligarnos a optar entre la barbarie peronista y la barbarie revolucionaria. Entre los asesinos de Ingallinella y los asesinos de Satanowsky”.
El giro político personal lo lleva en 1959 a viajar a Cuba, donde junto con sus colegas y compatriotas Jorge Masetti, Rogelio García Lupo y el escritor colombiano Gabriel García Márquez fundó la agencia Prensa Latina.
De regreso a la Argentina trabajó en la revista Panorama y ya durante la dictadura de Onganía, fundó el semanario de la CGT de los Argentinos que dirigió entre 1968 y 1970, y a mediados de 1970, empezó a relacionarse con el Peronismo de Base, brazo político de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) que, en 1973, se fusionó con Montoneros.
En 1972 escribió durante un año en el Semanario Villero y a partir de 1973 en el diario Noticias junto a sus amigos Horacio Verbitsky, Paco Urondo, Juan Gelman y Miguel Bonasso, entre otros. Pero en 1974 comenzaron las diferencias de Walsh con Montoneros, a partir del pase a la clandestinidad decidido por la organización,  disintiendo en que se debía tratar de organizar una resistencia masiva, basada más en la inserción popular que en operativos del tipo foquista.
En 1976, dada la censura impuesta por la dictadura militar Walsh creó ANCLA, (Agencia de Noticias Clandestina), y la "Cadena informativa" un sistema de difusión de información de mano en mano cuyas gacetillas decían en el encabezado:
"Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información".

El 24 de marzo de 1977, en el primer aniversario de la dictadura militar, escribe su Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar. Al día siguiente, la dictadura lo secuestró y lo desapareció.


El enigma en la literatura argentina.

“Para pensar en algunas series de la narrativa argentina se pueden seguir operadores de sentido que permitan determinar posibles líneas de lectura”, nos dice Elisa Calabrese, en Gestos del relato: el enigma, la observación, la evocación. “Así, esta opción analítica permitirá dar cuenta de textos, autores y poéticas que si por un lado se entrecruzan en sus diferencias por el otro, se relacionan con discursos que actúan en determinados imaginarios sociales. Con la expresión operadores de sentido aludimos a un núcleo motivador de la escritura, presente en cualquier campo del vasto archivo intertextual de la literatura y la cultura, así como al imaginario individual y/o social; en suma es un disparador de la escritura que permite atravesar los géneros aunque se vincule más estrechamente con algunos de ellos. Tal el caso del “enigma” en relación con el género policial”.


Siguiendo con el análisis de esta autora, si el enigma es un no saber, o un saber oculto, que incita a su develamiento, es posible adoptar distintas actitudes cuando se presenta; se puede querer resolverlo o no;…las opciones conducen a la muerte o al laberinto…
Hay clásicas delimitaciones territoriales en este campo, en función de las estructuras narrativas que distribuyen las tipologías del policial: la novela problema, el policial de intriga o suspenso, el thriller, el relato de acciones y aventuras criminales, y el policial negro. Tales categorizaciones se fundan en características de la trama, de los personajes, de las situaciones y de las remisiones a referentes extratextuales pero, en general, los relatos pueden ser reunidos en dos grandes grupos:
  1. El policial clásico, de filiación inglesa-deductivo y racional, y
  2. El policial negro, de tradición norteamericana, -violento y desesperanzado.


Esta manera de  trazar la genealogía del enigma, implica reconocer que existe una tradición ya constituida en la literatura argentina, y así se puede dar cuenta de algunos hitos o nudos leídos como emergentes significativos del enigma. Estos generan modos de lectura, y por lo tanto, dan lugar a cierto imaginario intertextual que a su vez, actúa sobre los criterios críticos y la poéticas actuantes, haciendo posible la emergencia de determinados textos.

Y esta trayectoria genealógica comienza con el nombre de Rodolfo Walsh. En 1953 reúne cuentos policiales argentinos como antólogo: privilegia la novela-problema;  luego de su giro político personal, y su práctica como periodista, va adentrándose en otra zona de su escritura: el periodismo de investigación.


“Ese hombre” y “Esa mujer”.

Estos dos relatos genéricamente fronterizos e inspirados en entrevistas reales, a posteriori ficcionalizadas, hablan acerca de las figuras paradigmáticas y controvertidas de Juan Domingo Perón y Eva Duarte, respectivamente, donde paradójicamente el enigma no se resuelve y la fuerza del relato emerge a partir de aquello que aparece elidido, sin ir más lejos desde el nombre propio.
Una posible hipótesis para estos cuentos es la siguiente: el vacío alrededor de los nombres, no hay nombres en este relato. El vacío o ausencia de nombres como principio estructurante. 


Carolina Castillo, (Universidad Nacional de Mar del Plata), dice que “Walsh representará la experiencia más significativa en la Argentina en lo que respecta a la supresión de la frontera entre literatura y periodismo, coincidente con ciertas tendencias norteamericanas, aunque cronológicamente adelantado. El enigma, en esta instancia, tendrá otra función. La idea de recuperar la revolución desde el arte, saltar el cerco, sacudir, inquietar y molestar con las palabras, que no quieren ser oídas por el poder de turno, supone la revisión de ciertos hechos o episodios de la historia, para instrumentalizarlos en términos literarios, si se quiere, pero también políticos, en una búsqueda por la verdad y la justicia.
De ahí que pueda ser posible el desciframiento del enigma a partir de la lectura a contrapelo de la historia oficial y no ya desde la perspectiva inductivo-deductiva de la lógica o la suma matemática de rastros visibles a los ojos del intérprete.
Por ello el repudio a la literatura como ejercicio burgués, por lo tanto el renunciamiento al Pullitzer y a la posibilidad de ganar dinero. Su producción literaria estará íntimamente ligada a la propia cotideaneidad y, desde este lugar, podrá comprenderse que a mayor práctica crítica, mayor riesgo de sanción, que a mayor calidad en la labor escrituraria y en el cuestionamiento eficaz del poder, mayor será el riesgo de impugnación y de censura. Las formas innovadoras bajo las cuales emerja la denuncia implicarán el enfrentamiento con la política dominante y también con las prácticas dominantes en el campo de la literatura.
La aparición de sus textos testimoniales ha de significar un resquebrajamiento de los esquemas establecidos y los cánones imperantes, como modelos a seguir, políticamente correctos y estéticamente apreciables. Su particular modo de leer la serie histórica a través de la serie literaria, tomando como referencia algunas constantes del policial duro e incorporando la denuncia como base insoslayable sobre la cual se reconstruyen los hechos criminales (perpetrados o encubiertos por el Estado y sus instituciones), significa el advenimiento un nuevo modo de entender la función de la literatura contemporánea.”