El tiempo y el espacio del taller de lectura plasmado para:



leer de diferentes maneras (por arriba, por abajo, entre líneas, a fondo, participando del texto, recreándolo),



dar cuenta de los procesos culturales en que surgen y son comprendidas o cuestionadas las obras literarias,



pensar (discutiendo, asombrándose, dejándose llevar por lo que los textos nos dicen -pero parece que no dijeran-),



y por sobre todas las cosas, y siempre, disfrutar de la buena literatura.








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domingo, 19 de agosto de 2012

Literatura Latinoamericana: Cierre del ciclo

Antes de dar por finalizado este ciclo, esta semana haremos una revisión de todo lo trabajado, leído y discutido, sobre Literatura Latinoamericana.





Comenzamos en marzo el actual ciclo del taller, con la siguiente pregunta: ¿Existe la literatura latinoamericana? 

Y también mencionamos en ese momento al escritor mexicano Jorge Volpi que  ha dicho: “existe una literatura global y entre sus filas se cuentan latinoamericanos –o un latinoamericano: Bolaño–, pero ya no queda nada similar a lo que se percibía durante los sesenta y setenta del siglo pasado, porque el mercado sancionado por los grandes grupos editoriales españoles impide la comunicación entre las literaturas nacionales” (Revista de la Universidad de México, 31).

También comentamos que lo que probablemente sucede es que ya no tiene los marcadores ideológicos que la hacían parecer clara y distinta. Entre los escritores de México, Ecuador, Brasil, Chile, Perú o Argentina no hay una unidad poética que permita hablar en todos y en cada uno de los casos de lo mismo.

Sin embargo, anunciábamos entonces que  lo que posiblemente hay son nexos, tonos y temáticas en común, fundamentalmente de regiones dentro del territorio latinoamericano. Y ese fue el aspecto que trabajamos.



 Hemos analizado a los autores clásicos, y también a los contemporáneos;  nos hemos asombrado muchas veces, otras nos hemos quedado reflexionando y cuestionando, intentando descifrar las marcas de cada tiempo, y las diferentes maneras de decir. Vimos las diferentes realidades plasmadas en la literatura, los signos de cada época.




Pudimos encontrar  las temáticas comunes, y también todas las particulares diversidades de cada región, subdividida de esta manera simplemente por razones metodológicas, para poder organizar el trabajo de cada clase.







Fuimos analizando los cambios de la vida económica y política en la segunda mitad del S. XX, con su correlato en el plano de la cultura, y el impacto en la literatura de diversas maneras, identificando cómo se concibe y organiza la producción de lo literario en este período.

 Después del trabajo de esta semana, haremos las conclusiones, y veremos las preferencias y las divergencias.

 Sumamos a este temario el recorrido que hicimos el último cuatrimestre del año pasado sobre Nueva Narrativa Argentina, razón por la cual no lo incluimos en el de este año, pero lo tendremos presente a la hora de hacer el cierre del ciclo.




Aquí va, entonces, la lista completa de autores y obras, (que es solo un muestrario del amplio corpus existente), con la indicación de la entrada del blog que corresponde a cada una:



Chile- De intertextualidades y territorios.

Roberto Bolaño: Llamadas telefónicas- Clara-El ojo Silva.
Alejandro Zambra: Bonsái-Fantasía.
Álvaro Bisama: Chica nazi.

Colombia- Los distintos matices de la desmesura.

Margarita García Robayo: Colombia Diamond
Antonio García: Bobby
Ricardo Silva Romero: Diagonal
Juan Gabriel Vázquez: El doble.

Bolivia

Augusto Céspedes: El pozo
Oscar Cerrutto: Los buitres.
Giovanna Rivero: El bus-Camas gemelas

México- Lo inverosímil hecho realidad.

Juan Rulfo: Pedro Páramo, Diles que no me maten, Macario, El hombre.
J.J. Arreola: El rinoceronte, Eva, El sapo  y Pueblerina.
Fabricio Mejía Madrid: El efecto Smellville
Jorge Volpi: El gato de Schrödinger
Guadalupe Nettel: Bonsai.
Álvaro Enrigue: 1945


Perú
1-Los amautas del Perú
José María Arguedas: Warma Kuyay
Ciro Alegría: Duelo de caballeros


2-Perú y el imaginario contemporáneo.
Santiago Roncagliolo: Tierra de Libertad-Un desierto lleno de agua
Daniel Alarcón: Ausencia- Lima, Perú, 28 de Julio de 1979
Diego Trelles Paz: Nunca he Sabido Como Hacer Para Odiarla
Iván Thays: Lindbergh
Rodrigo Hasbún: Carretera



Uruguay La ficcionalización de la mentira en Onetti y Felisberto.
Felisberto Hernández: El vestido blanco-La casa inundada.
Juan Carlos Onetti: Un sueño realizado-Ella.

Mario Benedetti: Los Pocillos.
Eduardo Galeano: Cuba duele.
Claudia Amengual: Boca de tormenta

Pablo Casacuberta: Volveré en un segundo
Ignacio Alcuri: Sopa de pollo


Brasil y los múltiples Brasiles.
Fernando Pessoa y la influencia portuguesa: El banquero anarquista. 
Carlos Drummond de Andrade: “…La vida escurre la boca, mancha las manos, la vereda. La vida es gorda, oleosa, mortal, subrepticia- E agora José?
Machado de Assis: Misa de gallo.
Guimaraes-La tercera orilla del río.

Clarice Lispector: Amor-La cena.
Rubem Fonseca: Paseo nocturno I y II.
Santiago Nazarian: Espinazo de pez.
Joao Paulo Cuenca: Tatuador.

Cuba
1-Los adentros y afueras de Cuba

Cabrera Infante, Guillermo: Delito por bailar el chachachá.
Alejo Carpentier: Viaje a la semilla.
Severo Sarduy: El torturador

2-Los nuevos, novísimos, de Cuba.
Ronaldo Menéndez: Un día magnífico para atracar bancos.
Jorge Enrique Lage: El color del verano (Mockumentary)
Ena Lucía Portela: Huracán
Wendy Guerra: Merci Moscú
Karla Suarez: La estrategia

Venezuela- Desde la Tierra de Gracia (o el paraíso terrenal).

Uslar Pietri: La lluvia.  
Rómulo Gallegos: La rebelión.
Slavo Zupcic: Doble Chávez- Amor que a otro puerto perteneces.
Rodrigo Blanco Calderón: Flamingo

Paraguay- Ay, Paraguay...

Augusto Roa Bastos: Lucha hasta el alba- La excavación -Bajo el puente
Cristino Bogado: Empanada de ñato. O cómo hacerse rico cocinando carne yankee.
José Pérez Reyes: Enterrador de retratos

Guatemala
Miguel Ángel Asturias: Leyenda del sombrerón.
Augusto Monterroso: El dinosaurio-Mr.Taylor.
Eduardo Halfon: Mucho macho
Ronald Flores: Una historia cualquiera
Denisse Phé Funchal: Ciudadanía

El "desdoblamiento" del Caribe y Centroamérica: desde el exilio.
Puerto Rico
Yolanda Arroyo Pizarro: Rapiña-Golpe de gracia.
Pedro Cabiya: Channel surfing

República Dominicana
Junot Díaz: Wildwood
Ariadna Vázquez: Náufraga en Naxos

Panamá
Carlos Wynter: Boxeador

El Salvador
Claudia Hernández : Hechos de un buen ciudadano (parte I)
Georgina Vanegas: El diputado

Costa Rica
David Cruz: Otro par prometedor





Y aquí van algunas fotos del taller de los miércoles, en nuestro cierre del ciclo:







sábado, 3 de diciembre de 2011

NNA: Andrés Neuman



Andrés Neuman nació en 1977 en Buenos Aires, ciudad donde pasó su infancia. Hijo de músicos argentinos emigrados, terminó de crecer en Granada, en cuya universidad fue profesor de literatura hispanoamericana. Actualmente es columnista en la Revista Ñ del diario Clarín (Argentina) y el suplemento cultural del diario Abc (España). Escribe regularmente en su blog Microrréplicas, considerado uno de los mejores blogs literarios en español según una encuesta de El Cultural de El Mundo. Mediante una votación convocada por el Hay Festival, formó parte de la lista Bogotá-39 entre los nuevos autores más destacados de Latinoamérica. Más tarde fue seleccionado por la revista británica Granta entre Los 22 mejores narradores jóvenes en español.



A los 22 años publicó su primera novela, Bariloche (Anagrama, 1999, reeditada en bolsillo en 2008), que fue Finalista del Premio Herralde y elegida entre las revelaciones del año por El Cultural. Sus siguientes novelas fueron La vida en las ventanas (Espasa, 2002), la autoficción familiar Una vez Argentina (Anagrama, 2003, nuevamente Finalista del Premio Herralde) y El viajero del siglo (Alfaguara, 2009), que obtuvo elPremio Alfaguara, el Premio Tormenta y el Premio de la Crítica, otorgado por la Asociación Española de Críticos Literarios. Esta novela fue votada entre las 5 mejores del año en lengua española por los críticos de El País yEl Mundo, figuró entre los libros del año en los principales diarios holandeses, NRC Handelsblad y De Volkskrant, y quedó finalista del Premio Rómulo Gallegos. Traducida a 10 lenguas, actualmente está siendo publicada en Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Italia, Brasil, China,Holanda, Polonia, Egipto, Portugal y Eslovenia.

Es también autor de los libros de cuentos El que espera (Anagrama, 2000), El último minuto (Espasa, 2001, reeditado por Páginas de Espuma, 2007), Alumbramiento (Páginas de Espuma, 2006) y Hacerse el muerto (Páginas de Espuma, 2011). El volumen El fin de la lectura (Estruendomudo, Lima; y Cuneta, Santiago de Chile, 2011) recopila una selección de sus relatos. Neuman ha desarrollado una intensa labor de estudio y divulgación de la narrativa breve. Sus libros de cuentos incluyen apéndices teóricos sobre el género y es el coordinador de Pequeñas Resistencias, serie de antologías sobre el cuento actual en lengua española (Páginas de Espuma, 2002-2010). Cabe destacar además su prólogo a los Cuentos de amor de locura y de muerte, de Horacio Quiroga (Menoscuarto, 2004).

Como poeta ha publicado los poemarios Métodos de la noche (Hiperión, 1998), El jugador de billar (Pre-Textos, 2000), El tobogán (Hiperión, 2002, Premio Hiperión), La canción del antílope (Pre-Textos, 2003) y Mística abajo (Acantilado, 2008), así como la colección de haikus urbanos Gotas negras (Plurabelle, 2003, reeditado por Berenice, 2007) y los Sonetos del extraño (Cuadernos del Vigía, 2007). Todos los poemarios anteriores, revisados y con dos libros inéditos, fueron reunidos en el volumen Década. Poesía 1997-2007 (Acantilado, 2008). El libro-disco Alguien al otro lado (La Veleta, Comares, 2011) ofrece una breve antología de sus poemas, musicados y cantados por Juan Trova. Sus poemarios más recientes son Patio de locos (Estruendomudo, Lima; Textofilia, México DF, 2011) y No sé por qué (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2011).

Es, finalmente, autor del libro de aforismos y microensayos El equilibrista (Acantilado, 2005), del libro de viajes por Latinoamérica Cómo viajar sin ver (Alfaguara, 2010) y de una traducción del Viaje de invierno, de Wilhelm Müller (Acantilado, 2003).

Fuente: andresneuman.com

La revista Granta y el canon literario.

Granta, refundada en 1979 a partir de una vieja cabecera de la Universidad de Cambridge, se convirtió pronto en un referente en las letras anglosajonas, pero alcanzó el estatus de mito cuando comenzó a lanzar sus listas de escritores para el futuro.
  • En 1983 la revista apostó a que ese futuro llevaría los nombres de un grupo de treintañeros llamados Ian McEwan, Martin Amis, Julian Barnes o Kazuo Ishiguro. Desde entonces ha habido listas granta cada 10 años. 
  • En la de 1993 aparecían, entre otros, Hanif Kureishi, Tibor Fisher y Ben Okri; y en la de 2003, Zadie Smith, Andrew O'Hagan y Monica Ali.
Como recordó Valerie Miles, codirectora junto a Aurelio Major de Granta en español, "es la primera vez que la revista propone una reunión de los mejores narradores jóvenes procedentes de una lengua distinta del inglés".  

Basta pensar en esa nómina, y en el hecho, como recordó Major, de que "los editores anglosajones ya no leen en otros idiomas" para calibrar la importancia de la traducción al inglés del número dedicado a los escritores en español. De la versión original, en la que cada elegido publica un texto inédito, se han impreso 10.000.



Uno de los seis miembros del jurado seleccionador -junto a los directores de la revista, el escritor argentino Edgardo Cozarinsky, la crítica española Mercedes Monmany e Isabel Hilton, corresponsal especializada en América Latina y China- fue el novelista Francisco Goldman, artífice de la publicación -y consagración- de la obra de Roberto Bolaño en Estados Unidos. 
El novelista chileno rompió la costumbre anglosajona de medir a cada nuevo escritor latinoamericano con Borges y García Márquez y, según Aurelio Major, la nueva generación ya no reacciona contra el boom de los años sesenta: "Forma parte del paisaje. Los jóvenes no tienen que matar al padre". Esa es una de las señas de identidad comunes a un grupo de autores que, en muchos casos, viven fuera de su país pero ya no por motivos políticos. "Son cosmopolitas, no siguen solo su propia tradición", apunta Miles. Por su parte, John Freeman, director de Granta en inglés, destaca -además de que "hablan mucho de sexo"- un experimentalismo y un riesgo formales que llamará la atención sobre todo en Estados Unidos: "Allí triunfa el realismo. Hay demasiados talleres de escritura, y eso termina por uniformar el estilo".
"No hemos pensado en cuotas, solo en el talento", repiten los autores de una selección en la que hay cinco mujeres -"el canon sigue siendo masculino", dice Elvira Navarro- y en la que son mayoría los narradores argentinos (ocho) y los españoles (seis). Sin negar el argumento de la calidad, el escritor hispanoargentino Andrés Neuman apunta también a la predisposición de los lectores: "Hay una tradición lectora que hace que a ciertas literaturas se les dispense una atención no necesariamente justa".

Los elegidos:
- Argentina: Oliverio Coelho, Federico Falco, Matías Néspolo, Andrés Neuman, Paola Oloixarac, Patricio Pron, Lucía Puenzo, Samanta Schweblin.
- España: Andrés Barba, Pablo Gutiérrez, Javier Montes, Elvira Navarro, Alberto Olmos, Sònia Hernández.
- Perú: Santiago Roncagliolo, Carlos Yushimito del Valle.
- Chile: Carlos Labbé, Alejandro Zambra.
- Bolivia: Rodrigo Hasbún.
- Colombia: Andrés Felipe Solano.
- México: Antonio Ortuño.
- Uruguay: Andrés Ressia Colino.


Fuente: El País, Madrid, 2/10/2010.



Y aquí van algunos poemas de Andrés Neuman, del volumen  El tobogán, Ed.Hiperión. Madrid, 2002.

(PALABRAS A UNA HIJA QUE NO TENGO)


Entornaré tus ojos si prometes soñarme.
Compréndeme, no es fácil velar por alguien siempre:
a veces necesito saber que tienes miedo.
Cuando sepas hablar, dame mi nombre;
diciéndome papá ya habrás hecho bastante.
En invierno no abrigues demasiado
tu cuerpo de princesa, más útil y más noble
es irse acostumbrando a resistir.
Acepta golosinas de los desconocidos
-no está el mundo como para negarse-,
pero apréndete esto en cuanto puedas:
más frecuente es lo amargo, o que te ignoren,
y no los caramelos.
Te enseñaré a leer fuera del aula,
y llegada la hora quiero que escribas mar
sobre los azulejos del pasillo.
Cuando por vez primera cruces la calle sola
sabrás que el riesgo y la velocidad
perseguirán tus días para siempre.
No creas que, en el fondo, no soy un optimista;
si no lo fuera, entonces no estarías allí
cuidando que te cuide como debo.
Como ves, desconfío
de quienes no veneran el asombro
de estar aquí, ahora.
Existe la alegría, pero duele;
tendrás que conseguirla.
Y cuando la consigas tendrás miedo. 





(LA PALABRA SIN PATRIA)


Desapareceremos
y ése es el sentido.
No basta, sin embargo, con callarla:
debemos detenernos para oírla.
Diré su nombre, entonces.
(¿Qué sucede?)
Hay un cerrojo negro en la conciencia
que vive resistiendo hasta la hora;
si se abre antes de tiempo, nos devora el vacío. 

La muerte es un idioma contra el que se ha nacido.
Aunque nadie jamás podrá enseñármelo,
no quiero llegar mudo hasta el final.
Nombrarla es la renuncia y es el éxito. 

Digo morir y soy
el primer extranjero de mi lengua.





(EL JARDINERO)


Aprendí con mi abuelo a plantar árboles.
Los sauces necesitan
más agua, Andrés, que tú
y sus raíces
al principio no son
demasiado profundas.
A veces crecen rápido
y otras veces se estancan en la tierra,
asustados del aire.


Hoy no existe ni abuelo ni país
ni tampoco ese niño, pero queda
aquel sauce encorvado al que -me digo-
Andrés, hay que cuidar,
estas raíces frágiles,
este miedo a la altura de la vida. 





(HALLAZGO DE LA LUZ)


Eres plácida y diurna; yo, noctámbulo
hasta la resistencia. Has preferido
dejar que el sueño selle la luz que guarda el ojo
mientras me atrincheraba en esta lucidez
de párpados hundidos. Ya respiras
como quien custodiase un secreto minúsculo.
Te vuelves: pasa página, más allá del balcón,
la luna llena. El piano del silencio
mantiene sus acordes. Entre sombras
salgo a buscar un jarro de aire fresco
y en tu pecho palpitan hermosos animales.
Caeré rendido cuando el sol se vuelva urgente;
tú despertarás pronto. En piel de sábana
moverás el calor. Yo buscaré cobijo
para mi madrugada. Acaso entonces
podamos encontrarnos, amada solamente,
en un amanecernos compartido.




sábado, 12 de noviembre de 2011

Nueva Narrativa Argentina



En esta última etapa del año del taller empezaremos a asomarnos a la Nueva Narrativa Argentina, a raíz de las inquietudes que teníamos sobre el tema, a las antologías aparecidas en los últimos tiempos, y al entusiasmo generado por las reflexiones del libro Los prisioneros de la torre, publicado por Elsa Drucaroff, (Emecé), en el que se dispuso a analizar cuáles son los efectos que la dictadura militar produjo sobre la nueva narrativa argentina.
La autora elabora series y estudia las diferentes “manchas temáticas” que recorren las obras publicadas hasta 2007 de los escritores nacidos a partir  de 1960. Al tiempo que da cuenta del estado del arte, Drucaroff se ocupa de derribar el mítico enfrentamiento entre “babélicos” y “planetarios”, avanza sobre las razones de la disociación entre los escritores y el público lector, y discute con Beatriz Sarlo, a quien señala como una de las personas que abusa de la “crítica patovica” y lee mal a los jóvenes escritores.

Plantea que “la literatura, con la coartada de la ficción, de construir un mundo que no se juzga en una relación de referencia con el mundo real, permite experimentar con cosas que no serían tan fáciles de hacer. En la literatura uno puede preguntarse cualquier cosa sin límites éticos, políticos, ni siquiera lógicos. ¿Con qué se experimenta en la narrativa de la postdictadura? La respuesta que doy es sesgada: desde mi respuesta, que no pretende ser única, se experimenta con la elaboración de los traumas argentinos de un pasado relativamente reciente que recién ahora empieza a procesarse. Pero yo propongo una lectura, no creo que sea la única lectura. La literatura no es sólo un laboratorio: son muchos. Podría haber habido otras respuestas para el mismo recorte. Después de todo, yo llamo “narrativas de postdictadura” y lo justifico, pero es un recorte como cualquiera.”


Haciendo memoria. Babel y la Biblioteca del Sur. La ironía de los derrotados y los que llegan después.
Cuando de los setenta todavía no se había podido hablar, porque no se los podía pensar, aparecen en los años 90, dos grupos nucleados en torno a una editorial y a una revista cultural, y comienza a advertirse que  hay una nueva mirada, diferente a  las de quienes llegaron a la conciencia política después de la dictadura, y no con el sueño socialista.
Los  grupos eran:
  • de un lado el de los autores que publicaban en la colección de Editorial Planeta (dirigida por Juan Forn), como Rodrigo Fresán,
  • y del otro  quienes se nucleaban en torno a la revista Babel (por ejemplo, Sergio Chejfec, Luis Chitarroni, Sergio Bizzio, Alan Pauls),  
Comienzan las diferencias en cuanto a que unos son más experimentalistas, y los otros son escritores de mercado, que tienen obras apolíticas, a pesar de que van cambiando con el tiempo sus posturas (admitidas o no), pero lo cierto es que algo está cambiando: a veces son mencionados como prueba de una literatura que tiende a la insensibilidad social, el acriticismo y la frivolidad, o que aburre porque está escrita para el gueto de expertos en teoría literaria. Hablan en presente, como si el tiempo se hubiera congelado y eso siguiera siendo lo único que hay.

Sigue diciendo Drucaroff: “Sin embargo es con los que nacieron alrededor de los 70 en la Argentina, quienes tienen para contar cosas demasiado diferentes de las que, por ejemplo, podemos contar quienes fuimos adolescentes o jóvenes cuando ellos nacían. Comienzan a aparecer antologías de nuevos escritores argentinos. Los suplementos culturales ya preguntan por la producción actual y algunas editoriales poderosas dan espacios. Después de la crisis de 2001 surgen muchos pequeños sellos, revistas como Mil Mamuts o La Mujer de mi Vida dedican sus páginas a esta literatura.


La característica más distintiva de la NNA pasa por la entonación. La entonación es eso que más conecta el lenguaje con las vísceras, el cuerpo, el contexto inmediato, la valoración o actitud ante lo que nos rodea. Gritar, susurrar, acusar, quejarse, ordenar, proclamar, denunciar, explicar, dudar, bromear, ponerse serio, todo eso se manifiesta también con los tonos de la voz y la literatura también hace sonar entonaciones de papel. La narrativa anterior entona grito, acusación, proclama, denuncia, reflexión, explicación sesuda; si bromea, es con un fin serio: criticar y denunciar; si juega (como jugaron, cada uno a su modo, Cortázar o Borges), es para hacer preguntas filosóficas que no son juego. Serio concierto sinfónico que inevitablemente tendrá timbales en su parte culminante: ésa es la música de gran parte de la buena literatura anterior. La nueva se toma menos en serio. Predomina la socarronería, una semisonrisa que puede llegar a carcajada o apenas sobrevolar, pero señala siempre una distancia que no se desea recorrer: la que llevaría a tomarse demasiado en serio.
Ninguna entonación es un invento, menos en literatura. Esto no lo inventó la NNA, resuena de modos diversos en algunos pocos escritores de generaciones anteriores, que no casualmente están entre los que más leen los nuevos, o empiezan a ser valorados como merecen sólo a partir de los 90: Hebe Uhart, Fogwill, Ana María Shua, Silvina Ocampo, César Aira (que no me gusta). Pero era una entonación marginal, poco valorada en la narrativa anterior; ahora se desplazó al centro y sus posibilidades se despliegan. Es como si lo que la Argentina hubiera enseñado a los escritores nuevos fuera breve y simple: “No me crean nada”.

Cínicos, lúcidos, bizarros. 

Como cualquier buena literatura, la NNA valiosa interpela con preguntas nuevas y, queriendo o no, no puede evitar poner en jaque a la sociedad que la produce.
Recorriendo novelas y cuentos. Aunque estén incompletos, aunque falten nombres, aunque muchas de estas series se entrecrucen y no haya espacio para desarrollarlas, tracemos recorridos en la NNA:
  • Infancia e iniciación, narradas pocas veces desde el realismo “puro”, casi siempre desde uno agujereado por el exceso expresionista: Pablo Ramos, Selva Almada, Paula Varsavsky, Fabián Casas, Juan Incardona, Ariel Bermani.
  • Textos relacionados lejanamente con:
ü  el “realismo social”, ahora despojado de dramatismo y urgencia, hasta teñido de humor (Marcos Herrera, Bermani, Fabián Casas, Alejandro Parisi, Ramos),
ü  o de absurdo, o siniestro, o casi de fantástico (Alejandra Zina, Mariana Enriquez, Beatriz Vignoli, Luis Sagasti, Claudia Feld).
  • Irrupciones del fantástico donde, a diferencia de Borges o Cortázar, no se busca ni un centro del mandala ni un saber (Gustavo Nielsen, Samanta Schweblin, Fernanda García Curten, Alejandro López).
  • Minimalismo para narrar (según autodefinición de Félix Bruzzone) una “juventud sin prioridades”: Eduardo Muslip, Federico Falco, Romina Doval, Ignacio Molina, Claudio Zeiger (en ellos funciona, pero se está volviendo receta). 
  • Pasado en el presente: el traumático 1976 como fantasma, generaciones con la conciencia atormentada por el peso de muertos que no conocieron y por la complicidad nunca asumida de los vivos (Bruzzone, Ignacio Apolo, Mariano Dupont, Alejandra Laurencich, Patricia Suárez, Martín Kohan, Carlos Gamerro, Patricia Ratto, Mariano Pensotti, Guillermo Martínez).
  • Visita cuidadosa a géneros masivos: ciencia-ficción (Alejandro Alonso), policial clásico (Guillermo Martínez, cuentos de Eloísa Suárez), policial negro expresionista (Gamerro, Vignoli, Pablo Toledo).
  • El viaje, reformulado respecto de la antigua y brillante serie que trazara David Viñas (Gabriel Vommaro, Suárez, José María Brindisi, Carlos Schilling, Patricio Pron, Maximiliano Matayoshi).
  • La pregunta por vivir y escribir en las fronteras, en las obras de dos orillas de Ana Kazumi Stahl y Andrés Neuman.
  • La frustración política argentina: Miguel Vitagliano, Florencia Abbate, Gamerro y Pedro Mairal (en cruce con ciencia-ficción).
  • Los excesos del cuerpo, como si a falta de certezas fueran lo único confiable (Fernanda García Lao, García Curten, Gabriela Liffschitz, Andrea Rabih, Viviana Lysyj, López, Gamerro).
  • Fascinación crítica ante los medios masivos (Juan Terranova, Ingrid Proietto, Bettina Keizman, Mairal, Vignoli).”


El punto de vista de  Ana María Shúa.

¿A qué llamamos “nueva narrativa”?
“Desde Claudia Piñeiro a Samantha Schweblin, Andrés Neuman, Hernán Vanoli, Ariel Bermani, Betina González, Paola Kaufmann, Mariano Siskind, Florencia Abbate,  Fabián Casas. Tal vez Gabriel Bellomo, que no es tan joven.
Lecturas parciales, arbitrarias, que me permiten captar una nueva sensibilidad, inaccesible ya para mi generación, hecha de trozos de este caos mezclado y confuso (¿como un cambalache?) en el que vivimos. Y parcialmente virtual. Son diferentes entre sí, no se dirigen a los mismos objetivos, vamos a necesitar todavía unos cuantos años para verlos y poder analizarlos en conjunto.
Se dan el lujo (tan sano) de olvidarse de Borges y Cortázar, que tanto pesó sobre los que empezamos a publicar de los 60 a los 80. Están todavía librándose de la marca del minimalismo norteamericano, que guió a algunos de la generación intermedia y dañó a la mayoría. Son escritores, buenos escritores. Y ya veremos.”


Mataronakenny y la nueva literatura argentina.

MataronaKenny surgió en abril de 2004 con el objetivo de leer, disfrutar, discutir y analizar poesía y narrativa de autores argentinos cuyas obras empezaron a circular a partir de la década del noventa. Es un grupo con una dinámica propia, formado por lectores y escritores de distintas edades y procedencias, donde se intercambian diversos puntos de vista, diversas maneras de aproximarse a lecturas e interpretaciones divergentes, no dogmáticas. Fue fundado en la convicción de que es necesario abrir el debate a todos los integrantes de la comunidad y restablecer el vínculo entre los que leen y los que escriben.

ELEMENTOS QUE REAPARECEN EN LOS AUTORES LEÍDOS 

1-El tópico "memoria falsa" (Apolo, Casas, Gamerro, Abbate): dificultad para recordar, para reconstruir desde el recuerdo en principio una historia política coherente del pasado que explique a estas nuevas generaciones, y por extensión, dificultades con la memoria.

2-Juicio a los setenta (Abbate, Terranova, Casas, más indirectamente Apolo y Gamerro): trabajosamente la nueva literatura empieza a poder mirar con ojos propios el pasado reciente argentino.  La libertad de poder imaginar ficción y reflexionar más allá de los discursos
oficiales de izquierda y del discurso facho (algo que las nuevas generaciones
no han siquiera intentado en el campo del ensayo) parece estar abriéndose
paso desde la literatura, el "cassette" obligatorio de lo políticamente correcto,
en este campo tabú, empieza a desecharse.

3-Existencia vacía: algunos personajes de los cuentos de Pedro Mairal, de la
novela de Abbate, la voluntad de "superficialidad" y ausencia de conflicto psicológico en los relatos de Schweblin, la prescindencia del joven narrador del cuento de Casas, los jóvenes que toman cerveza en Bermani, el desesperado vacío del drogadicto de "Fulgores nocturnos", todo esto parece apuntar, denunciándolo, a un vacío que es de esta "mala época".

4-Mirada Distante, no moralizadora: el tópico “existencia vacía” se correspondería con dos entonaciones narrativas:
-Una desapasionada y suavemente socarrona: con matices y grandes diferencias, predomina en la estética de Schweblin, de Casas, de Bermani, de varios relatos de Mairal.
-Una frenética que tapa un vacío: con matices y grandes diferencias, predomina en voces narradoras de Gamerro, López, Apolo.
En los dos casos hay distanciamiento en la mirada del autor, como si se desconfiara del compromiso emocional potente y se buscara una estética que no hiciera perder la lucidez. Se busca que sea el lector el que realice el trabajo de tomar posición sobre cuestiones morales, en un contexto de descripción de lo cotidiano.

Rasgos estéticos comunes:
Variantes del humor tanto en la escritura como en la trama, por ejemplo: humor absurdo y negro en Schweblin, y parodia en López. También se observa una gran velocidad en la narración.

Convivencia con los medios: los medios están incorporados en la escritura, tanto como un dato de la vida cotidiana, se dialoga con ellos, como en la velocidad del relato (López, Gamerro, Mairal, Abatte, Schweblin).

El caudillismo: en la figura fuerte de Tamerlán, (Las Islas, Gamerro), en el psicópata poderoso de El grito, de Abbate, el caudillo de “El Hambre” en Vinacourt, puede leerse una figura de poder que se relaciona también con el caudillismo que marcó los 90 en la figura de Menem.



Autores con los que trabajaremos: Samanta Schweblin, Pedro Mairal, y Félix Bruzzone.









Samanta Schweblin.