El tiempo y el espacio del taller de lectura plasmado para:



leer de diferentes maneras (por arriba, por abajo, entre líneas, a fondo, participando del texto, recreándolo),



dar cuenta de los procesos culturales en que surgen y son comprendidas o cuestionadas las obras literarias,



pensar (discutiendo, asombrándose, dejándose llevar por lo que los textos nos dicen -pero parece que no dijeran-),



y por sobre todas las cosas, y siempre, disfrutar de la buena literatura.








jueves, 1 de marzo de 2012

Taller de principiantes: “la” experiencia con Raymond Carver y sus “Tres rosas amarillas".


Para contarles con fidelidad la dinámica real que se da en nuestro taller, veamos la siguiente experiencia.

Fue durante la segunda y última semana del taller para principiantes, después de haber trabajado textos con cierta complejidad, con la idea de entrenarse un poco para el trabajo con los grupos más grandes, que ya tienen cierta experiencia en el trabajo del taller.

Habíamos leído ya otro cuento de Carver, y hablado de características generales de su escritura, de la admiración de este autor por Chejov, de sus comentados problemas  con su editor, en fin, todas consideraciones generales. Pero como nos faltó tiempo para leer “Tres rosas amarillas”, quedamos en que leerían solos ese material, y compartiríamos por mails las impresiones. Como única consigna, les pedí que se fijaran especialmente en un detalle: el corcho de la botella de champagne. Y que desde ahí, trataran de encontrarle distintos sentidos al cuento.
  
A continuación transcribo parte de lo que nos enviamos:

Mariela  arrancó diciendo:
Acá va mi comentario sobre el cuento.
Me pareció muy hermosa la forma en que imagina los últimos momentos de vida de Chéjov. Es maravilloso cómo, a pesar de su “minimalismo” uno puede imaginarse exactamente el lugar, cómo transcurren los hechos y los sentimientos de cada uno de los personajes.
La idea de que el final de su vida sea a modo de brindis, sin brindar porque no dejaba de ser una triste situación, pero sí que Chéjov tuviera la oportunidad de tener un último momento de placer. Pues él hasta allí había insistido que estaba mejorando. Y de qué modo, sin proponérselo, estuvieron de acuerdo el doctor y su esposa. Se entendieron en un simple gesto.
La forma en que la situación que los rodea sigue su curso, cuando el camarero, ajeno a todo lo que estaba sucediendo trataba de  comprender el encargo de la esposa y cómo, a pesar de todo, él debía cumplir con su tarea de anunciar el desayuno y dejar en orden la habitación, obsesionado por el corcho tirado en el piso y en el que no podía dejar de pensar hasta que lo levantó. La rigidez de su entrenamiento, no le permitió conmoverse ante  la certeza de la muerte de su huésped.
…Qué cosa que lo que la crítica pudo haber llamado "minimalista" como peyorativo, en realidad ese estilo tan concreto es lo más grande de Carver. Hay que poder saber decir tanto con tan pocas palabras! Es admirable su estilo... da para tanto... Cada parte del cuento remite a muchos sentimientos que son vigentes en cualquier época. Y qué impresionante que Carver haya sufrido la misma enfermedad!
Me gustó mucho esta historia…!!!

Siguió enseguida Carolina:

Hola, terminé el cuento recién, me encantó también, resulta muy conmovedora la descripción de las últimas horas de Chejov.
Con respecto al corcho no sé muy bien qué interpretar. La primera referencia que se hace cuando el doctor tapa el champagne mecánicamente me hizo pensar en la resistencia que por ahí tenemos a morir, querer conservar algo para que no desparezca o una esperanza de volver a celebrar (no sé si todo ésto que pienso es muy rebuscado)
La segunda referencia es que cuando se quedan solos Olga y Chejov el corcho salta solo representando el último momento compartido entre ellos.
Y la tercera cuando el mozo levanta el corcho podría significar la trascendencia de una obra de arte, el corcho pasa a otras manos (acá creo que me fui al cuerno, no?, ajjaja)
Lo que pregunto también es si las tres rosas amarillas significan algo...


En el medio hubo algunas  aclaraciones que consideramos pertinentes, sobre  el título original (“Errand”) que gira desde la idea del encargo hasta terminar en sucesivas traducciones con las famosas tres rosas, además  de  cómo Carver no juzga a sus personajes, son personas comunes a quienes solo nos  los va mostrando, no los “cuenta” en un sentido clásico, pero tiene una contundencia muy real, casi visual. Cómo Carver arma el relato a partir de una trivialización, como minimizando el tema de la muerte, pero haciéndolo sentir con más fuerza justamente por esa omisión. O sea, no lo dice explícitamente, pero por eso lo enfatiza aún más.

Lo notable es que se dieron cuenta de que Carver queda homenajeando a Chejov en los sentimientos de los personajes y en los detalles, hasta el punto de que el corcho de la botella  o el jarrón con tres rosas amarillas se convierten en ideas predominantes y sumamente  elocuentes, y muy visuales. Es decir, pudieron observar que el "cómo" del cuento es el verdadero homenaje al estilo de escritura de Chejov.


Reflexiones sobre esta experiencia.

Las distintas evocaciones que nos hace surgir un cuento, nos remiten a varias cosas. 
En primer lugar, un texto no es un enigma que el lector crítico "interpreta" desde el vacío: todo está ahí, en la propia escritura, a disposición de cualquiera que lea con cuidado. El lector real, luego, lo ve o no, ambas son  opciones perfectamente aceptables, salvo por el hecho de que leer sólo lo evidente es privarse de elementos que enriquecerían la lectura.

Por otra parte, todos los métodos de entrada a un texto tratan de encontrar, de alguna forma, símbolos, y  cada escrito compone su propia simbología a partir de un uso inédito del discurso, de las cadenas de significación, de las ausencias sospechosas de elementos que no deberían faltar,  a las particularidades de orden cultural.

En el caso arriba mencionado, los participantes (sin experiencia previa en talleres de análisis de textos), pudieron lograr claves de acceso entendiendo mejor al autor, conjeturando sobre el momento ficcionalizado (que, a su vez, parte de una situación real), y sobre las posibilidades de ampliar la lectura simplemente rasgando un poco y  encontrando, entre líneas, lo que el autor escribió, a partir de “cómo” lo escribió.

Y ya que estamos, de ahí a recordar otro muy famoso cuento  de Carver, Principiantes ("Beginners"), hay solo un paso… ¡que la polifonía enunciativa  nos permite!!

lunes, 27 de febrero de 2012

Literatura Latinoamericana Contemporánea



Tal vez habría que aprender a leer en Latinoamérica, y no sólo
"literatura". Aprender, además, a escribir las lecturas; a poder
(abierto el vértigo de la significación) pensar ese vértigo;
constituirlo sin que nos enmudezca; ser capaces de contarlo;
entregarnos pero sobreponernos; trascenderlo.

Josefina Ludmer







Comenzamos el año con el siguiente tema: Narrativa Latinoamericana contemporánea.
En parte, este tema surgió como consecuencia de haber advertido las nuevas claves de lectura que observamos en la actual literatura argentina durante el trabajo del taller el año pasado.


Imagen del video  Latinoamérica, de Calle 13.
   


Y en nuestra última entrada del blog (http://elcronotopotaller.blogspot.com/2012/02/apertura-del-ciclo-2012.html), anticipamos los siguientes autores -contemporáneos y no tanto pero siempre vigentes- :
Juan Álvarez, Giovanna Rivero, Alejandro Zambra, Paola Tinoco, Dani Umpi, Clarice Lispector, Elena Poniatowska, Felisberto Hernández, Roberto Bolaño, Liliana Heker, la poética de Gioconda Belli, Alejo Carpentier, Martín Kohan, y muchos otros que irán mostrando la construcción de la especial mirada masculina y femenina (y discutiremos si existe, o cómo va tomando diferentes formas), sobre la materia ficcional.



Como dice Ricardo Piglia, "La literatura puede contar cosas que la historia no nos ha dicho.
La literatura aborda experiencias concretas; son siempre situaciones muy puntuales, muy personales, las que aparecen, con registros que no son los más deliberados, pero  allí hay  signos, de hace mucho tiempo, donde aparece contado algo que tiene un efecto que se mantiene en términos de intensidad literaria, aunque es probable que hoy sea recibido con menos, llamémoslo, incomodidad".



Respecto de circunscribir la literatura por regiones, sabemos que es más bien una herramienta metodológica, pero que es largo el debate acerca de si existe la literatura universal, (como pedía que se considerase ya Goethe, en 1827, lo que él llamo Weltliteratur-), o bien que hoy no es una realidad porque se desconocen otras literaturas que no sean  las  consideradas desde un punto de vista hegemónico, y hay que dar una visión de esas otras, postergadas. 

Entre ambas posturas, Enrique Vila-Matas nos dice: "Existe la literatura universal, pero sospecho que el concepto engloba sólo las literaturas de Occidente: lo que Goethe denominó Weltliteratur o literatura universal. Así que tal vez no existe. Además, la literatura no necesita calificativos. Universal, por otra parte, es redundante. Total, que no lo sé".

En definitiva, lo que nos importa es dar cuenta de mostrar a otros cosas que hemos disfrutado leyendo, que consideramos dignas de difusión y lo suficientemente fundamentadas como para compartirlas, superando muchas veces las restricciones del cerco académico y aproximándonos a la opinión y la discusión de quienes se interesan por la literatura. Y como bien dice Josefina Ludmer en el epígrafe: aprender a leer y a poder (abierto el vértigo de la significación) pensar ese vértigo.

Y para finalizar e ir entrando en tema, les sugiero vean el video  Latinoamérica, de Calle 13, el dúo de hermanos oriundos de la isla de Puerto Rico: René Pérez Joglar, el Residente, y Eduardo José Cabra Martínez, el Visitante. La crítica mordaz, el comentario incisivo y la opinión franca son sus constantes, así como su particular humor negro, el dominio de la cultura popular y una picardía bien latina:


Aquí va la letra:

Soy,
Soy lo que dejaron,
soy toda la sobra de lo que se robaron.
Un pueblo escondido en la cima,
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.
Soy una fábrica de humo,
mano de obra campesina para tu consumo
Frente de frio en el medio del verano,
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.
El sol que nace y el día que muere,
con los mejores atardeceres.
Soy el desarrollo en carne viva,
un discurso político sin saliva.
Las caras más bonitas que he conocido,
soy la fotografía de un desaparecido.
Soy la sangre dentro de tus venas,
soy un pedazo de tierra que vale la pena.
soy una canasta con frijoles ,
soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre,
el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América latina,
un pueblo sin piernas pero que camina.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Tengo los lagos, tengo los ríos.
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.
La nieve que maquilla mis montañas.
Tengo el sol que me seca  y la lluvia que me baña.
Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque.
Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito.
Tengo mis pulmones respirando azul clarito.
La altura que sofoca.
Soy las muelas de mi boca mascando coca.
El otoño con sus hojas desmalladas.
Los versos escritos bajo la noche estrellada.
Una viña repleta de uvas.
Un cañaveral bajo el sol en cuba.
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita.
El viento que peina mi cabello.
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.
El jugo de mi lucha no es artificial,
Porque el abono de mi tierra es natural.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Você não pode comprar o vento
Você não pode comprar o sol
Você não pode comprar chuva
Você não pode comprar o calor
Você não pode comprar as nuvens
Você não pode comprar as cores
Você não pode comprar minha felicidade
Você não pode comprar minha tristeza

Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
(Vamos dibujando el camino,
vamos caminando)
No puedes comprar mi vida.
MI TIERRA NO SE VENDE.

Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para q te acuerdes de mi apellido.
La operación cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido!

(Vamos caminando)
Aquí se respira lucha.
(Vamos caminando)
Yo canto porque se escucha.

Aquí estamos de pie
¡Que viva Latinoamérica!

No puedes comprar mi vida.

 




 Los esperamos.
Lic. Graciela Occhi.





Consultas por mail: 
gracielaocchi@gmail.com
elcronotopotaller@gmail.com

martes, 14 de febrero de 2012

Apertura del ciclo 2012.

Actividades ciclo 2012.

Y aquí estamos nuevamente, volviendo del receso de enero, con novedades en cuanto a los temas y los días disponibles.
Este año abrimos un taller para principiantes, para conocer los aspectos básicos del taller, cómo leemos, cómo indagamos cada texto. Serán dos clases intensivas, para luego poder insertarse en los talleres con cierta práctica.
Ya en marzo, retomaremos los talleres habituales, con una duración cuatrimestral.

Las actividades del taller de lectura se desarrollarán en los siguientes días y horarios:

  • Febrero: Taller para principiantes.
Viernes 17 y 24/2:  de 10 a 12 horas.
Temario: Borges-Cortázar-Faulkner-Scott Fitgerald-

A través de la profundidad de los autores elegidos, veremos cómo podemos abordarlos y al mismo tiempo empezar a comprender las claves de su escritura, desde los recursos narrativos que emplean hasta la entonación que eligen para contar sus historias.

  • Marzo: Ciclo cuatrimestral.
Martes, de 18 a 19.45 horas: A partir del 6 de marzo. 
Miércoles, de 18.30 a 20 horas: A partir del 7 de marzo.
Viernes de 10 a 11.30 horas: A partir del 9 de marzo. 

Temario: Narrativa Latinoamericana contemporánea:


COLLAGE-America-latina-vive-realizado-CLAIMA20120105_0140_19
Actualmente hay un modo propio de mirar el mundo, una urgencia por semiotizarlo que nos hace observar las diferencias valoraciones que hace cada escritor, sea desde una mirada hegemónica, o bien desde otra más inquietante y perturbadora. Tienen en común un imaginario (particular en cada región), atravesado por el presente, pero que interroga el pasado y también el futuro. Ya lo estuvimos intuyendo cuando el año pasado trabajamos la Nueva Narrativa Argentina, y en parte, este temario es como una continuación de esa mirada abarcadora presente en la literatura actual.
Por eso analizaremos las diversas tendencias de algunos textos, con una serie de características generales pero distintivas, con la idea de comprender la lógica interna de cada uno para luego problematizarlos y ponerlos en relación con otros, inclusive con los de décadas anteriores. Pero principalmente, y como siempre en el taller, disfrutando de la lectura y la construcción de una mirada más crítica y completa.

Algunos de los autores que veremos:
Juan Álvarez, Giovanna Rivero, Alejandro Zambra, Paola Tinoco, Dani Umpi, Clarice Lispector, Elena Poniatowska, Felisberto Hernández, Roberto Bolaño, Liliana Heker, la poética de Gioconda Belli, Alejo Carpentier, Martín Kohan,  y muchos otros que irán mostrando la construcción de la especial mirada masculina y femenina (y discutiremos si existe, o cómo va tomando diferentes formas), sobre la materia ficcional.


Collage del IV Congreso Internacional CELEHIS de Literatura (Mar del Plata-2011)



Los esperamos.
Lic. Graciela Occhi.





Consultas por mail: 
gracielaocchi@gmail.com
elcronotopotaller@gmail.com




martes, 20 de diciembre de 2011

Cerrando el ciclo del taller 2011.


Estamos en pleno cierre de este ciclo 2011, brindando por el trabajo de este año y por el que vendrá,  por habernos acercado a la buena literatura y a todas las discusiones y reflexiones que generó este espacio del taller.

Abarcamos los siguientes temas:

1º) De febrero a junio: Cuento norteamericano II.

Después de haber trabajado en Cuento norteamericano I a los precursores de esta narrativa, hicimos un nuevo recorrido, con el objetivo de analizar los fuertes cambios en la percepción estética que fueron dando como resultado diferentes pero particulares respuestas literarias para las nuevas formas de captar la realidad, a través del tiempo. Trabajamos con los siguientes autores: Melville y su visión crítica del mundo con Bartleby, Crane, Bierce, las inglesas Katherine Mansfield y Virginia Woolf, Scott Fitzgerald y la Generación Perdida, Hemingway, Faulkner, Sherwood Anderson, John Steinbeck, Raymond Chandler, Carver, Bernard Malamud, Salinger, Bradbury, y Philip Dick. Y finalizamos con las voces femeninas de  Flannery O´Connor, Eudora Welty, Lorrie Moore y la canadiense Alice Munro.

2º) De junio a diciembre: Narrativa argentina.

Intentamos abarcar gran parte de lo rico y heterogéneo de nuestra literatura  sin un criterio rigurosamente taxonómico, pero abierto a interrogantes  y planteamientos  que nos fueron haciendo reflexionar sobre cómo se mira, se lee y se piensa en nuestro país. Además, como siempre en el taller,  de  complacernos con la manera de contar de cada uno de los  escritores de los que nos hemos ocupado.

Trabajamos con el siguiente temario:  la identidad literaria y la cultural, los textos fundacionales de la literatura argentina, la ductilidad de la narrativa para captar las tensiones de una época, el surgimiento de nuevas formas expresivas, ejes temáticos recurrentes  (como el tema de la otredad, el del cuerpo, el de la mirada femenina en la estética realista), el desarrollo de algunos géneros narrativos (como el de enigma,  el fantástico y la ciencia ficción), el lugar del humor,  la narrativa histórica, las experiencias narrativas del exilio.

Algunos de los autores: Esteban Echeverría y Sarmiento, y las continuidades e inversiones en Rodolfo Walsh, César Aira,  Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y las resignificaciones en Germán Rozenmacher,  Abelardo Castillo, Antonio Di Benedetto, Adolfo Bioy Casares, David Viñas, Rodolfo Fogwill, Horacio Quiroga, Roberto Arlt, Ricardo Piglia, Silvina Ocampo, y el camino que hicimos con la llamada Nueva Narrativa argentina, con Fabián Casas, Andrés Neuman, Samanta Schweblin, Mariana Enríquez, Fernanda García Lao, Hernán Ronsino, y con los aportes teóricos de diversos autores como Elsa Drucaroff  con Los prisioneros de la torre, donde analiza los efectos que la dictadura militar produjo sobre la narrativa en nuestro país.





Y aquí van algunas imágenes de nuestros festejos de fin de año, con todos los grupos de lectura, los de escritura, y los amigos que se sumaron:














                                                





viernes, 16 de diciembre de 2011

NNA: Fernanda García Lao, Hernán Ronsino, y La nueva literatura latinoamericana



Fernanda García Lao (1966) vivió en Mendoza, donde nació, luego en Madrid, después otra vez en Mendoza, en Buenos Aires, de vuelta en Madrid, y desde 1993, nuevamente en Buenos Aires. Bachiller en Letras, estudió danzas clásicas, actuación, dramaturgia y periodismo; se mudó unas veinte veces y cambió cuatro de continente.
Habla con las eses. Dice que sus padres, periodistas, poetas, rechazaban sus primeros textos porque no encontraban en ellos una voz propia. Si no escribe, siente que vive inútilmente. Para no quedar pegada a un estilo, escribe sus novelas de a dos. Actriz, dramaturga, compositora, publicó su primera novela, Muerta de hambre, en 2005. A esta siguieron La perfecta otra cosa (2007), La piel dura (2011) y Vagabundas (2011). García Lao nació en Mendoza en 1966, vivió en Madrid desde 1976, cuando su madre, española, y su padre, argentino, (el periodista mendocino Ambrosio García Lao), tuvieron que exiliarse durante la última dictadura cívico-militar. (http://fernandagarcialao.blogspot.com/)


Hernán Ronsino es escritor, profesor y sociólogo. Nació en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, en1975. Reside en Capital desde el año 1994. Acaba de publicar su primer libro de relatos  Te vomitaré de mi boca que fue presentado en la 29° Feria Internacional del Libro. Disertó acerca de la creación literaria y de cómo las fantasías se plasman en una obra escrita.
Te vomitaré de mi boca obtuvo la Mención Honorífica del Fondo Nacional de las Artes en el 2002.
Sus cuentos fueron publicados en diarios, revistas y antologías. Y premiados en distintos concursos nacionales: entre los cuales se destaca el Concurso Haroldo Conti para Jóvenes Narradores 2001.
(http://silabasnegras.blogspot.com )



Nueva cartografía de la literatura de América Latina
WINSTON MANRIQUE SABOGAL 19/11/2011. 

En el siglo XXI medio mundo ha vuelto a mirar con expectación a la literatura latinoamericana. Once años en los que se ha sabido de unos 80 escritores poco o nada conocidos que hoy tienen diversos grados de resonancia internacional. El interés ha renovado y ampliado el mapa literario y demostrado que hay mucha vida más allá del boom. En el periodo de entre siglos coincidieron dos cuestiones:
·         la atención por lo que se escribía en esos 19 países,
·         y que, precisamente, dichos autores estaban unidos por la diferencia como resultado de una convergencia de mestizaje genético, cultural y literario, además de su vocación cosmopolita y estar repartidos por medio mundo. Y con otra novedad: más mujeres en un continente donde no han gozado de mucha presencia.

Un año clave en este proceso de hallazgos e impulsos es 2007. Aparece la primera lista de nuevos valores literarios: Bogotá 39, una idea del Hay Festival y la capital colombiana, que reunió a los "mejores 39 escritores menores de 40 años", como Neuman.
Tres años más tarde, en 2010, la revista británica Granta hizo su apuesta que ampliaba la anterior: "22 mejores autores en español, menores de 35 años": seis españoles y 16 latinoamericanos. Confirmó a algunos (Roncagliolo, Neuman y Zambra), dio más impulso a otros: Patricio Pron y Antonio Ortuño, y llamó la atención sobre otros: Rodrigo Hasbún, Pola Oloixarac, Samantha Schweblin, Lucía Puenzo, Carlos Labbé y Carlos Yushimito.

Continuando esa estela, la XXV Feria Internacional del Libro de Guadalajara ha decidido celebrar sus 25 años con una lista que incluye 25 secretos literarios de América Latina. Narradores, al margen de edades o generaciones que bien merecen tener más resonancia internacional: Casas, García Lao y Ronsino, entre otros.



Los “secretos” argentinos y latinoamericanos.
Circulan de actividad en actividad en la actual Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL),
-diciembre del 2011-. Como si no fuera suficiente tanto trajín, andan también de fiesta en fiesta por las noches tapatías. La dicha colectiva ensancha sonrisas, pero no puede mantener a raya la expansión ilimitada de las ojeras de escritores y editores que participan en esta 25ª edición. Primeras lecturas de literatura argentina, sensaciones y recuerdos que se tejen y destejen, que vuelven una y otra vez.


Fernanda García Lao se reconoce en el espejo de los delirantes y dislocados, y su escritura es tan física que “se puede tocar”.

Fabián Casas remonta la cuesta de su falta de imaginación, destripando siempre el mismo juguete que le permite “drenar historias”.

Hernán Ronsino explora la “lengua argentina” y propicia un trabajo artesanal con las palabras.

Los tres saben que son apenas “la punta pequeña” de una proliferación de voces. De todo esto y mucho más hablaron en la mesa “Argentina y sus jóvenes autores: textura de palabras” –organizada por la Embajada Argentina en México y la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería argentina–, moderada por la escritora y periodista Gabriela Cabezón Cámara.

En la casa de García Lao leían con devoción la novela Zama, de Antonio di Benedetto. Cuando se exilió en España junto con su familia, la escritora se identificó con Eva Perón, de Copi, como una “figura extraña y fuera de lugar”.
Casas viajaba en el subte de la línea E con Rayuela, de Julio Cortázar, en la mano y pensaba: “Si llego a entender este libro, voy a ser un genio”. Y confesó que lloró con Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato, como su madre lloraba con la telenovela Muchacha italiana viene a casarse. El primer libro que compró Ronsino fue Final de juego, de Cortázar, después de haber visto el documental de Tristán Bauer sobre el escritor. El impacto fue tan fuerte que hasta cambió de carrera: Ciencias Económicas por Sociología. La tradición literaria siempre es una obra en construcción; cada uno se sirve de los materiales más afines a sus inquietudes.

La autora de Muerta de hambre es una pariente de los delirantes, perdidos y dislocados. Uno de sus “tríos” capitales, esos que la llevan a “perderse”, está conformado por Copi, Juan Filloy y Witold Gombrowicz.



“Cuando uno lee, se alimenta de muchas tradiciones”, señaló Ronsino, que prefiere trabajar con la exploración de la “lengua argentina” en la línea de Conti, Rodolfo Walsh, Juan José Saer y Manuel Puig. “Me interesa mucho la relación con la historia, de qué modo la historia modela la lengua y cómo los imaginarios afectan la historia. La literatura no cambia la historia, pero deja huellas y funda tradiciones”, subrayó el autor de La descomposición.

Casas, en cambio, comentó que cuando leía a sus contemporáneos,
–Daniel Durand, Daniel Rojo, Sergio Raimondi y Laura Wittner– sentía que estaba leyendo a los clásicos. Y ponderó el valor que tienen para él las “cosas mestizas”. “Uno agradece haber nacido en la lengua de (Ricardo) Zelarayán”, agregó el autor de Los Leemings.

“Soy fiel a mi propio imaginario, me gusta trabajar con el lenguaje como si fuera un cuerpo, pero sin repetir la coreografía lingüística y espacial”, aseguró García Lao. “Mi escritura es muy física, creo que se puede tocar.”
Casas apeló a sus consabidos bocadillos. “Si tuviera imaginación, hubiera escrito Harry Potter y me habría hecho millonario. Yo trabajo con una sola cosita, con un solo juguete que dreno en historias. Mi escritura parte de una idea de imposibilidad.”
En las cuerdas de las similitudes, Ronsino reconoció que:

  • al optar por un tipo de escritura fragmentaria se comunica con parte de la propuesta estética de García Lao. 
  • El interés por un espacio geográfico delimitado lo une a Casas. Mientras Ronsino coloca a sus criaturas en un pueblo pampeano –Chivilcoy o su periferia–, el autor de Ocio bucea por las calles del barrio de Boedo.

Todo recorte literario o lista de escritores es caprichoso. “Somos bien distintos, reflejamos visiones distintas de la literatura; pero afortunadamente hay muchas líneas narrativas y estilos diferentes –planteó García Lao–. Lo que más me interesa es que nos estamos leyendo; que a partir de la crisis capital de 2001, la literatura argentina ha crecido de la mano de editoriales pequeñas y a riesgo de que no te lean y que a nadie le importe. La escasez de lectores me fortifica.”

Los tres son apenas “una punta pequeña” de lo que se está produciendo en la Argentina.
“En nuestro país, a los escritores no les da bola nadie; no ocupan un lugar, y eso es como una bendición porque hace que estés preocupado sólo por escribir”, opinó el autor de Tuca. En desacuerdo con esta concepción de “no lugar”, Ronsino afirmó que el escritor sí ocupa un lugar. Después de la crisis de 2001, una generación de autores construyó espacios de lectura, revistas artesanales y pequeñas editoriales. “En diez años los escritores encontraron un lugar y fueron construyendo espacios de encuentros, más allá de la diversidad de estéticas”, ponderó Ronsino.
Casas aclaró que cuando dice que los escritores no ocupan ningún lugar lo postula en términos de que ya no existen “escritores faros”.

Cabezón Cámara preguntó si había algún mexicano en la sala. Quería saber si los autores y autoras mexicanos tienen tanta libertad para escribir. Una mujer mexicana le respondió: “No podemos escribir lo que se nos da la gana; hay temor a decir lo que está sucediendo. Hay tantas voces y tanto ruido que no sabés a quién puedes leer”. 

García Lao aportó su mirada: “En la Argentina partimos de la base de que nadie es sensato. Nadie espera nada de nosotros. No sé si hay un discurso confiable o una voz a seguir, y ahí está ese permiso de ser lo que tengas ganas de ser. Lo que pasó es que se multiplicaron las visiones, y son todas válidas y son todas inválidas a la vez, y uno elige qué leer y qué escribir”. Ronsino afirmó que la literatura es “un espacio de resistencia para recuperar y transmitir experiencias”. La autora de La piel dura advirtió que “uno tiene que ganarse a cada lector casi como a un amante esquivo”, entonces la literatura queda “como una especie de prehistoria, como si desarrollar un discurso fuera algo fuera de época”.
Ronsino propone el trabajo artesanal con las palabras, “tomarse el tiempo que sea para escribir un libro”.
Casas postula que la escritura “siempre está puesta en estado de pregunta”. El epílogo de la charla se escribió con una feliz coincidencia: “Lo propio de la literatura es el tiempo lento”.




LOS 25 ESCRITORES ELEGIDOS.

Dice la página de la feria: “La FIL Guadalajara presenta 25 formas de leer el continente. Autores cuyo talento se ha consolidado en sus países, pero que aún son poco conocidos fuera de éstos, 25 tesoros literarios a la espera de ser descubiertos”. Veamos los nombres:

Juan Álvarez (Colombia), Luis Alberto Bravo (Ecuador), Andrés Burgos (Colombia), Fabián Casas (Argentina), Miguel Antonio Chávez (Ecuador), Carlos Cortés (Costa Rica), Francisco Díaz Claassen (Chile), Jacinta Escudos (El Salvador), Nona Fernández (Chile), Fernanda García Lao (Argentina), Ulises Juárez Polanco (Nicaragua), Roberto Martínez Bachrich (Venezuela), Emiliano Monge (México), Javier Mosquera Saravia (Guatemala), Diego Muñoz Valenzuela (Chile), Enrique Planas (Perú), María Eugenia Ramos (Honduras), Luis Miguel Rivas (Colombia), Hernán Ronsino (Argentina), Pablo Soler Frost (México), Daniela Tarazona (México), Dani Umpi (Uruguay), Eduardo Varas (Ecuador), Carlos Oriel Winter Melo (Panamá) y Giovanna Rivero (Bolivia). 
  

miércoles, 14 de diciembre de 2011

NNA: Mariana Enríquez.



Mariana Enríquez, argentina, 1973. Nació en la ciudad de Buenos Aires y es Licenciada en Comunicación Social (Universidad Nacional de La Plata) y periodista. Actualmente escribe en los suplementos Radar, Radar Libros y Las 12 del diario Página/12 y es columnista de la revista TXT. Su primera novela, Bajar es lo peor, fue publicada en 1994. También es autora del libro Cómo desaparecer completamente (Emecé, 2004),  Los peligros de fumar en la cama, (Emecé, 2010), un libro de cuentos donde hace blanco en el terror en la infancia. Y últimamente su nouvelle Chicos que vuelven(2011).
Veamos cómo el género gótico puede ser válido para sincerar como un presente cotidiano, a la violencia de los ’70.

Su  retórica posgótica, o el  nuevo gótico argentino.
Cuando le preguntan por su afición a lo gótico, dice Mariana Enríquez: El gran BA de la parte sur, que es donde yo nací, está dividido por El riachuelo, un brazo pequeño del Río de la Plata, donde el agua es completamente negra porque está contaminado hasta el escándalo. Tiene muy poca profundidad. Es todo barro, basura, porquerías. Y muy frecuentemente   -- esto es una situación totalmente gótica - se caen los coches y se hunden en esta agua negra poco profunda, que además tiene un olor muy particular, tanto de la curtiembre como de nafta. Es un cinturón de agua podrida que divide simbólicamente la gran urbe de "el resto". En el norte, que es la parte rica, también hay ríos, pero limpios. Por otro lado, las fábricas son totalmente fantasmales. Ahora algunas las están transformando en shoppings , pero la mayoría no. Por ejemplo quedan en pie muchos mataderos vacíos.





Un poco de historia gótica.
La literatura gótica surgió en el siglo XVIII como respuesta a las inquietudes de las almas más disconformes con el orden vigente, que buscaban poder experimentar sensaciones prohibidas y huir de la rutina diaria. Pronto una parte significativa de la sociedad asimila este nuevo género y lo utiliza como válvula de escape.
La palabra gótico en sus orígenes se utilizaba para designar la barbarie germánica (vasos), aquello medieval, el desorden y el caos, generalmente con connotaciones negativas. Sin embargo, a medida que adelanta la segunda mitad del siglo XVIII, algo empieza a cambiar en la sociedad: surge el gusto por la arquitectura medieval y por las sombras.
Es en esta nueva atmósfera que aparece en Inglaterra la figura de Horace Walpole (1717-1797) y su Castillo de Otranto (1764), considerada por muchos la primera novela gótica. Más o menos no hay duda de que se trata de la primera obra con elementos claramente góticos:
  • ·         un castillo,
  • ·         una inocente princesa,
  • ·         monjes,
  • ·         sucesos sobrenaturales...

El género gótico llega a su plena madurez en la década de 1790 en forma de grandes novelas. Estas obras colosales sirven para caracterizar perfectamente el género y su influencia se hace notar en muchos lugares del continente europeo. Es en esta época en la que destaca Ann Radcliffe (1764-1823), creadora de una de las obras más emblemáticas, Los misterios de Udolf (1794).
Las clásicas novelas góticas dejan paso a un gótico influenciado por diferentes corrientes emergentes. Uno de los más influyentes será el romanticismo. En 1818, Mary WollstoneCraft Shelley (1797-1851) publica Frankenstein o El Moderno Prometeo, obra que trata sobre como un joven estudiante de medicina, Victor Frankenstein, descubre la fórmula para devolver la vida a los cuerpos muertos. A partir de restos de cadáveres consigue dar forma a una criatura con apariencia humana, de proporciones monstruosas y de expresión horrible, pero que posee su propia alma. Sin duda es una obra que contiene imágenes sobrecogedoras y angustiosas, donde se muestran la desesperación, la venganza y la perdición del alma. En sus páginas se cuestiona la figura del hombre como creador y se plantean los límites morales de la ciencia.
En 1820, aparecerá la última obra de importancia que constituirá el fin de la moda gótica: Melmoth el Vagabundo, del clérigo irlandés Charles Robert Maturin.
La escritora norteamericana contemporánea  Anne Rice, mezcla aquello cotidiano con historias de vampiros, ha tratado de revitalizar temáticamente el terror gótico. Por otra parte, Stephen King, uno de los escritores de terror más importantes de la actualidad, es heredero de la tradición gótica.

Las escritoras mujeres.
Dice Mariana en  una entrevista (http://www.barcelonareview.com/73/resen.html): 
A mí literariamente siempre me gustaron muchísimo las escritoras mujeres. Y quizá no tanto porque me identificara. A las escritoras se las suele pensar a partir de las escritoras del mercado de los últimos años: Isabel Allende y su prole, que están muy preocupadas por el hogar, el erotismo de la comida; pero eso es un fenómeno del mercado, no es la literatura femenina real. Cuando yo leo literatura femenina real desde Emily Brönte hasta Virginia Woolf, Catherine Mansfield, Carson McCullers son todas perversas. Todas hablan de cosas sumamente oscuras, tienen una relación con la sexualidad y con el cuerpo que es brutal, cruel, en algunos casos. Siempre me gustó leerlas por eso, más allá de que fueran mujeres. Y me llamó muchísimo la atención que esté instalado en el imaginario colectivo que la literatura femenina es amable, cuando la mayoría de las escritoras son feroces: Marie Shelley, ¡por favor!. Una hija de feminista que escribe un cuento donde revive pedazos de muerto. Eso por un lado, por otro me cansa bastante el discurso ese de "a mí siempre me trataron igual que a los hombres", "los editores no hacen diferencias". Es una gran mentira. Si eres mujer cuesta mucho más que te tomen en serio. A ningún hombre le van a preguntar si se acostó con el editor, así sea gay. Y las mujeres claramente en el campo literario no están en un lugar de poder: la mayoría de los editores son hombres. Por eso a mí me interesa intervenir políticamente.

- Tal vez de ahí la perversión, y el poder subversivo que tuvo como estrategia en esa época, por una cuestión netamente práctica, porque eran relegadas al hogar, mientras estás escritoras del mercado están bajo la mirada del editor masculino...

- Claro, las otras escribían solas y casi sin expectativas de publicar por eso son más honestas consigo mismas. Eso de estar a la sombra tanto tiempo hace que finalmente seas oscura. La sombra se te hace carne es inevitable.

- ¿Crees en la militancia política desde la literatura?
- La militancia política feminista está muy desacreditada, no solo gracias a los hombres aterrorizados, también porque han habido luchas internas bastante descorazonadoras. De todos modos es válida y enojarse con ella me parece un disparate. Desde la literatura creo que solo el hecho de publicar y meter en el mercado algo que no se espera de una mujer, ya es un gesto político. Yo me quedo con eso. En mis dos libros, por ejemplo, mis protagonistas son varones. Todos me preguntan "¿por qué?" La respuesta es técnica: por ahora cuando escribo mujeres sale demasiado mi voz y mi personalidad, me cuesta mucho distanciarme. Literariamente hace que la construcción sea mejor. El motivo es técnico, pero la pregunta no es técnica. "¿Por qué no escribes sobre mujeres, si las mujeres escriben sobre las mujercitas y eso?". La pregunta va por ahí, la sorpresa tiene que ver con eso.



La narrativa de Mariana Enríquez: Personajes y atmósferas.

Vagos, histéricas y “raras”, en su mayoría, porteños y porteñas que cargan la locura a cuestas, que son simultáneamente marginales sociales y sujetos curiosos tocados por la creencia en otros mundos.
Aunque muchos de los personajes podrían definirse como prototípicos de la ficción gótica, gracias a un lenguaje urbano y confesional están reactualizados. Las protagonistas de “La Virgen de la tosquera” comparten sin conflictos el imaginario de la bruja medieval y el de la piba de barrio. Sin embargo, la figura literaria gótica, el tropos, se piensa después, puesto que tenemos en un primer plano a un personaje contando diestramente su anécdota, la cual empieza siendo anodina para luego colmarse de densidad. En ese sentido, Enriquez logra crear atmósfera, que es la base de estas narrativas. La revelación que espera el lector es siempre contundente. Por un lado confirma lo terrible añadiendo sorpresa y por otro transmite una incomodidad anómala.

Las mujeres de los cuentos hablan desde la impotencia y la soledad, pero eso no quiebra sus discursos. Fumar en la cama se convierte en riesgosa costumbre, metáfora de angustia, de quien está enajenada por la rutina y el aislamiento. El cuento homónimo del volumen sale de la lógica de la literatura de suspenso y de terror y juega con un dato de la vida de Clarice Lispector. En Why this World, el biógrafo Benjamin Moser cuenta que a la escritora sus adicciones le jugaron mal. La mezcla de cigarrillos y pastillas para dormir ocasionó que en septiembre de 1966 casi muriera quemada en su cuarto, con la mano derecha terriblemente lacerada por haber intentado salvar sus papeles del fuego y, después, por poco amputada. La historia, que bien podría pertenecer al libro de Enriquez, se rodea del misticismo de la religión afro-brasileña Umbanda, incluyendo una posesión espiritual no pactada en el lujoso departamento de Copacabana de la periodista Rosa Cass.

Un espiritismo más anodino aparece en el relato “Cuando hablábamos con los muertos” y lo hace desde la particularidad de la historia argentina reciente. Los difuntos que un grupo de amigas de secundaria quieren contactar son desaparecidos. La narradora, la Pinocha, la Julita, la Polaca y Nadia se reúnen para jugar ouija y en una de las sesiones deciden averiguar sobre “sus” desaparecidos, unos más cercanos otros muy contingentes, aunque sobre todos ellos se ejerce un tipo de propiedad. “Pero además la Julita era muy tremenda: decía que si encontrábamos los cuerpos, si nos daban la data y era posta, teníamos que ir a la tele o a los diarios, y nos hacíamos más que famosas, nos iba a querer todo el mundo” (212).

La tragedia nacional convertida, acaso neutralizada, por el uso mediático se reinstala en las nuevas generaciones como referencia, parcialidad, rezago: “Pero ahora ya todas sabíamos de esas cosas, después de la película La noche de los lápices (que nos hacía llorar a los gritos, la alquilábamos como una vez por mes) y el Nunca más —que la Pinocha había traído a la escuela, porque en su casa se lo dejaban leer— y lo que contaban las revistas y la televisión” (214). Con episodios así, Enriquez revierte el sentido de la parodia de la ficción gótica (a la Northanger Abbey de Jane Austen) que por momentos parece leerse en algunos de sus cuentos. Mientras que en las parodias personajes afiebrados de literatura generan una atmósfera de suspenso que luego se descubre prosaica, en Enríquez los protagonistas son encontrados por aquello insólito que desean, que los libera de la banalidad de lo cotidiano y los hace especiales. El verdadero terror duerme, pues, en la normalidad.








sábado, 3 de diciembre de 2011

NNA: Andrés Neuman



Andrés Neuman nació en 1977 en Buenos Aires, ciudad donde pasó su infancia. Hijo de músicos argentinos emigrados, terminó de crecer en Granada, en cuya universidad fue profesor de literatura hispanoamericana. Actualmente es columnista en la Revista Ñ del diario Clarín (Argentina) y el suplemento cultural del diario Abc (España). Escribe regularmente en su blog Microrréplicas, considerado uno de los mejores blogs literarios en español según una encuesta de El Cultural de El Mundo. Mediante una votación convocada por el Hay Festival, formó parte de la lista Bogotá-39 entre los nuevos autores más destacados de Latinoamérica. Más tarde fue seleccionado por la revista británica Granta entre Los 22 mejores narradores jóvenes en español.



A los 22 años publicó su primera novela, Bariloche (Anagrama, 1999, reeditada en bolsillo en 2008), que fue Finalista del Premio Herralde y elegida entre las revelaciones del año por El Cultural. Sus siguientes novelas fueron La vida en las ventanas (Espasa, 2002), la autoficción familiar Una vez Argentina (Anagrama, 2003, nuevamente Finalista del Premio Herralde) y El viajero del siglo (Alfaguara, 2009), que obtuvo elPremio Alfaguara, el Premio Tormenta y el Premio de la Crítica, otorgado por la Asociación Española de Críticos Literarios. Esta novela fue votada entre las 5 mejores del año en lengua española por los críticos de El País yEl Mundo, figuró entre los libros del año en los principales diarios holandeses, NRC Handelsblad y De Volkskrant, y quedó finalista del Premio Rómulo Gallegos. Traducida a 10 lenguas, actualmente está siendo publicada en Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Italia, Brasil, China,Holanda, Polonia, Egipto, Portugal y Eslovenia.

Es también autor de los libros de cuentos El que espera (Anagrama, 2000), El último minuto (Espasa, 2001, reeditado por Páginas de Espuma, 2007), Alumbramiento (Páginas de Espuma, 2006) y Hacerse el muerto (Páginas de Espuma, 2011). El volumen El fin de la lectura (Estruendomudo, Lima; y Cuneta, Santiago de Chile, 2011) recopila una selección de sus relatos. Neuman ha desarrollado una intensa labor de estudio y divulgación de la narrativa breve. Sus libros de cuentos incluyen apéndices teóricos sobre el género y es el coordinador de Pequeñas Resistencias, serie de antologías sobre el cuento actual en lengua española (Páginas de Espuma, 2002-2010). Cabe destacar además su prólogo a los Cuentos de amor de locura y de muerte, de Horacio Quiroga (Menoscuarto, 2004).

Como poeta ha publicado los poemarios Métodos de la noche (Hiperión, 1998), El jugador de billar (Pre-Textos, 2000), El tobogán (Hiperión, 2002, Premio Hiperión), La canción del antílope (Pre-Textos, 2003) y Mística abajo (Acantilado, 2008), así como la colección de haikus urbanos Gotas negras (Plurabelle, 2003, reeditado por Berenice, 2007) y los Sonetos del extraño (Cuadernos del Vigía, 2007). Todos los poemarios anteriores, revisados y con dos libros inéditos, fueron reunidos en el volumen Década. Poesía 1997-2007 (Acantilado, 2008). El libro-disco Alguien al otro lado (La Veleta, Comares, 2011) ofrece una breve antología de sus poemas, musicados y cantados por Juan Trova. Sus poemarios más recientes son Patio de locos (Estruendomudo, Lima; Textofilia, México DF, 2011) y No sé por qué (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2011).

Es, finalmente, autor del libro de aforismos y microensayos El equilibrista (Acantilado, 2005), del libro de viajes por Latinoamérica Cómo viajar sin ver (Alfaguara, 2010) y de una traducción del Viaje de invierno, de Wilhelm Müller (Acantilado, 2003).

Fuente: andresneuman.com

La revista Granta y el canon literario.

Granta, refundada en 1979 a partir de una vieja cabecera de la Universidad de Cambridge, se convirtió pronto en un referente en las letras anglosajonas, pero alcanzó el estatus de mito cuando comenzó a lanzar sus listas de escritores para el futuro.
  • En 1983 la revista apostó a que ese futuro llevaría los nombres de un grupo de treintañeros llamados Ian McEwan, Martin Amis, Julian Barnes o Kazuo Ishiguro. Desde entonces ha habido listas granta cada 10 años. 
  • En la de 1993 aparecían, entre otros, Hanif Kureishi, Tibor Fisher y Ben Okri; y en la de 2003, Zadie Smith, Andrew O'Hagan y Monica Ali.
Como recordó Valerie Miles, codirectora junto a Aurelio Major de Granta en español, "es la primera vez que la revista propone una reunión de los mejores narradores jóvenes procedentes de una lengua distinta del inglés".  

Basta pensar en esa nómina, y en el hecho, como recordó Major, de que "los editores anglosajones ya no leen en otros idiomas" para calibrar la importancia de la traducción al inglés del número dedicado a los escritores en español. De la versión original, en la que cada elegido publica un texto inédito, se han impreso 10.000.



Uno de los seis miembros del jurado seleccionador -junto a los directores de la revista, el escritor argentino Edgardo Cozarinsky, la crítica española Mercedes Monmany e Isabel Hilton, corresponsal especializada en América Latina y China- fue el novelista Francisco Goldman, artífice de la publicación -y consagración- de la obra de Roberto Bolaño en Estados Unidos. 
El novelista chileno rompió la costumbre anglosajona de medir a cada nuevo escritor latinoamericano con Borges y García Márquez y, según Aurelio Major, la nueva generación ya no reacciona contra el boom de los años sesenta: "Forma parte del paisaje. Los jóvenes no tienen que matar al padre". Esa es una de las señas de identidad comunes a un grupo de autores que, en muchos casos, viven fuera de su país pero ya no por motivos políticos. "Son cosmopolitas, no siguen solo su propia tradición", apunta Miles. Por su parte, John Freeman, director de Granta en inglés, destaca -además de que "hablan mucho de sexo"- un experimentalismo y un riesgo formales que llamará la atención sobre todo en Estados Unidos: "Allí triunfa el realismo. Hay demasiados talleres de escritura, y eso termina por uniformar el estilo".
"No hemos pensado en cuotas, solo en el talento", repiten los autores de una selección en la que hay cinco mujeres -"el canon sigue siendo masculino", dice Elvira Navarro- y en la que son mayoría los narradores argentinos (ocho) y los españoles (seis). Sin negar el argumento de la calidad, el escritor hispanoargentino Andrés Neuman apunta también a la predisposición de los lectores: "Hay una tradición lectora que hace que a ciertas literaturas se les dispense una atención no necesariamente justa".

Los elegidos:
Argentina: Oliverio Coelho, Federico Falco, Matías Néspolo, Andrés Neuman, Paola Oloixarac, Patricio Pron, Lucía Puenzo, Samanta Schweblin.
España: Andrés Barba, Pablo Gutiérrez, Javier Montes, Elvira Navarro, Alberto Olmos, Sònia Hernández.
Perú: Santiago Roncagliolo, Carlos Yushimito del Valle.
Chile: Carlos Labbé, Alejandro Zambra.
Bolivia: Rodrigo Hasbún.
Colombia: Andrés Felipe Solano.
México: Antonio Ortuño.
Uruguay: Andrés Ressia Colino.


Fuente: El País, Madrid, 2/10/2010.



Y aquí van algunos poemas de Andrés Neuman, del volumen  El tobogán, Ed.Hiperión. Madrid, 2002.

(PALABRAS A UNA HIJA QUE NO TENGO)


Entornaré tus ojos si prometes soñarme.
Compréndeme, no es fácil velar por alguien siempre:
a veces necesito saber que tienes miedo.
Cuando sepas hablar, dame mi nombre;
diciéndome papá ya habrás hecho bastante.
En invierno no abrigues demasiado
tu cuerpo de princesa, más útil y más noble
es irse acostumbrando a resistir.
Acepta golosinas de los desconocidos
-no está el mundo como para negarse-,
pero apréndete esto en cuanto puedas:
más frecuente es lo amargo, o que te ignoren,
y no los caramelos.
Te enseñaré a leer fuera del aula,
y llegada la hora quiero que escribas mar
sobre los azulejos del pasillo.
Cuando por vez primera cruces la calle sola
sabrás que el riesgo y la velocidad
perseguirán tus días para siempre.
No creas que, en el fondo, no soy un optimista;
si no lo fuera, entonces no estarías allí
cuidando que te cuide como debo.
Como ves, desconfío
de quienes no veneran el asombro
de estar aquí, ahora.
Existe la alegría, pero duele;
tendrás que conseguirla.
Y cuando la consigas tendrás miedo. 





(LA PALABRA SIN PATRIA)


Desapareceremos
y ése es el sentido.
No basta, sin embargo, con callarla:
debemos detenernos para oírla.
Diré su nombre, entonces.
(¿Qué sucede?)
Hay un cerrojo negro en la conciencia
que vive resistiendo hasta la hora;
si se abre antes de tiempo, nos devora el vacío. 

La muerte es un idioma contra el que se ha nacido.
Aunque nadie jamás podrá enseñármelo,
no quiero llegar mudo hasta el final.
Nombrarla es la renuncia y es el éxito. 

Digo morir y soy
el primer extranjero de mi lengua.





(EL JARDINERO)


Aprendí con mi abuelo a plantar árboles.
Los sauces necesitan
más agua, Andrés, que tú
y sus raíces
al principio no son
demasiado profundas.
A veces crecen rápido
y otras veces se estancan en la tierra,
asustados del aire.


Hoy no existe ni abuelo ni país
ni tampoco ese niño, pero queda
aquel sauce encorvado al que -me digo-
Andrés, hay que cuidar,
estas raíces frágiles,
este miedo a la altura de la vida. 





(HALLAZGO DE LA LUZ)


Eres plácida y diurna; yo, noctámbulo
hasta la resistencia. Has preferido
dejar que el sueño selle la luz que guarda el ojo
mientras me atrincheraba en esta lucidez
de párpados hundidos. Ya respiras
como quien custodiase un secreto minúsculo.
Te vuelves: pasa página, más allá del balcón,
la luna llena. El piano del silencio
mantiene sus acordes. Entre sombras
salgo a buscar un jarro de aire fresco
y en tu pecho palpitan hermosos animales.
Caeré rendido cuando el sol se vuelva urgente;
tú despertarás pronto. En piel de sábana
moverás el calor. Yo buscaré cobijo
para mi madrugada. Acaso entonces
podamos encontrarnos, amada solamente,
en un amanecernos compartido.