El tiempo y el espacio del taller de lectura plasmado para:



leer de diferentes maneras (por arriba, por abajo, entre líneas, a fondo, participando del texto, recreándolo),



dar cuenta de los procesos culturales en que surgen y son comprendidas o cuestionadas las obras literarias,



pensar (discutiendo, asombrándose, dejándose llevar por lo que los textos nos dicen -pero parece que no dijeran-),



y por sobre todas las cosas, y siempre, disfrutar de la buena literatura.








lunes, 26 de marzo de 2012

México: Lo inverosímil hecho realidad.


La literatura de México ha sido siempre una de las más fértiles  de la lengua española. Desde su anclaje  en las potentes literaturas de los pueblos indígenas de Mesoamérica, como el Popol Vuh con toda su cosmogonía transmitida por tradición oral, pasando por el proceso de mestizaje con la llegada de los españoles, y la época de criollización con la incorporación de términos de uso en el habla local del virreinato, y en temas, como el barroquismo de Sor Juana Inés de la Cruz (con sus juegos literarios, anagramas, emblemas y laberintos). Hacia el final del régimen colonial, ya en el siglo XIX, van surgiendo obras costumbristas,  como Los mexicanos pintados por sí mismos, donde los intelectuales de la época cuentan cómo ven al resto de sus coterráneos. Ahí quizás se pueda rastrear  una de las claves: los intelectuales y los  otros.
Llega la Revolución mexicana, el conflicto armado  iniciado en 1910 contra el presidente Porfirio Díaz, instalado en el poder durante 30 años. Aunque en principio fue una lucha contra el orden establecido, con el tiempo se transformó en una guerra civil; es considerada como uno de los  acontecimientos políticos y sociales más importante del siglo XX en México.

Surgieron novelas que reproducen este movimiento entre 1910 y 1917, las que relatan las experiencias directas de la gente durante el movimiento,  además  de que intentan analizar los problemas surgidos, como Mariano Azuela con su novela Los de abajo. Otra clave posible: el tema de las clases sociales.
Poco después llega la Guerra Cristera (también conocida como Guerra de los Cristeros) , otro conflicto armado que se prolongó desde 1926 a 1929 entre el gobierno y milicias de laicos  y religiosos católicos que resistían la aplicación de políticas anticlericales orientadas a restringir la autonomía de la Iglesia católica. Los cristeros fueron capaces de articular una serie de descontentos locales con las consecuencias de la Revolución Mexicana. Esta tendencia sería antecedente del florecimiento de una literatura que cristalizó en la obra de escritores como Rosario Castellanos o, magistralmente, en Juan Rulfo. Con él, los personajes representan y reflejan la peculiaridad del lugar, con sus grandes problemáticas socio-culturales, y entretejidas con el mundo fantástico. Jorge Luis Borges, y el mundo entero,  admiró su Pedro Páramo por considerarla una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de toda la literatura.
También aparece una literatura de corte indigenista, que retrata el pensamiento y la vida de los pueblos indígenas de México, y las reflexiones en torno al ser y la cultura nacional.

“Esta es la historia de esa cordillera, de esa cuerda, desde el centro de la cordillera, que es de donde parte la historia hacia todos esos pueblos donde está la vida de las gentes. Lo que une todo es el centro de la cordillera. Es una espiral de historias que se van uniendo a partir de allí, para cerrarse en las montañas. La historia se va abriendo, abarca las poblaciones, y luego sube hacia lo que ya es zona montañosa”.  Juan Rulfo.
Ya en 1947 comenzó lo que llamamos «novela mexicana contemporánea», que incorporó técnicas entonces novedosas, influencias de escritores estadounidenses (William Faulkner y John Dos Passos), e influencia europea (James Joyce y Franz Kafka). Si bien durante el periodo que va de 1947 a 1961 predominaron los narradores  como Juan José Arreola, Juan Rulfo, y Carlos Fuentes, la poesía ocupó un rol privilegiado con  Xavier Villaurrutia y Octavio Paz, quien con la revista Vuelta  encabezó durante muchos años la cultura nacional, y obtuvo el premio Nobel en 1990. Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Juan Villoro, tanto en narrativa como en ensayo, también son referentes indispensables.

Jorge Luis Volpi Escalante. (Ciudad de México, 1968) 
Este escritor mexicano en sus comienzos perteneció a la llamada generación del crack,  movimiento literario mexicano de fines del siglo XX, en ruptura con el llamado postboom latinoamericano. Estuvo integrado por Ignacio Padilla, Jorge Volpi, Eloy Urroz, Pedro Angel Palou, Ricardo Chávez Castañeda y Vicente Herrasti.

Decía Elena Poniatowska, en  Box y literatura del crack:
“Hace años Kid Palou, Kid Volpi, Kid Urroz, Kid Padilla, Kid Chávez Castañeda, Kid Herrasti noquearon a la literatura mexicana con un manifiesto que mandó a la lona a las mafias, el grupo de Vuelta, el de Nexos, el de La cultura en México. Nada de lo pasado valía, los escritores eran una mierda, había que barrer con ellos y el único futuro estaba en el crack, que es una fisura, un hueso que se rompe, un vidrio que se estrella, una rama de árbol que cae y hace precisamente eso: crack. Con el tiempo, los jóvenes airados se suavizaron y levantaron de la lona a los noqueados, les vendaron las patas, les pusieron curitas en las cejas y les dieron un apretado abrazo sudoroso a sus abuelos literarios. ''Vamos a apostar por la novela ambiciosa, la novela total, la que busca crear un mundo autónomo en el lector, la que rescriba la realidad, una novela que verdaderamente diga algo", y lanzan el manifiesto de las novelas del crack que, según Pedro Angel Palou, ''era un gesto como todo manifiesto, una payasada" que enfureció al mundo intelectual y logró que los críticos los atacaran sin misericordia.
En 2001, Jorge Volpi ganó el Premio Biblioteca Breve con una novela sobre el nazismo, En busca de Klingsor, y aunque nunca mencionó al crack, e inclusive dedica su gran libro a Los otros conspiradores (sus cinco amigos del crack), en España empieza a hablarse del crack latinoamericano, el fenómeno literario de mayor resonancia después del boom. Al año siguiente, Ignacio Padilla es galardonado con el Primavera y la prensa española se pregunta, ¿quiénes son éstos?, ¿por qué otro joven mexicano gana un premio importante? Resulta que el ganador del Primavera es amigo del que ganó el año pasado el Biblioteca Breve y ambos provienen de un mismo y extraño movimiento llamado el crack.
La verdad, (sigue diciendo Elena Poniatowska),  los escritores del crack le tiraron siempre a la sofisticación, a escribir sobre temas internacionales, que interesaran en Alemania, Francia, Italia e Inglaterra. Habían leído a Broch y a Musil, traducidos por sus abuelitos literarios: Pitol y García Ponce. (Eran un poco esnobs, la verdad). Una vez profesionalizada la carrera de escritor por Carlos Fuentes, ellos se lanzan a las grandes avenidas. Nada de Allá en el rancho grande, nada de color local.”
Con su novela En busca de Klingsor (Seix Barral, 1999), que obtuvo varios premios, inició una llamada Trilogía del siglo XX. Esta obra —que trata sobre un científico norteamericano que se une al ejército con la misión, al final de la Segunda Guerra Mundial, de descubrir quién es Klingsor, presumiblemente un científico nazi de muy alto nivel— supuso su consagración internacional al ser publicada en veinticinco idiomas.
Volpi se documenta a fondo antes de empezar una obra y siente una gran pasión por el mundo de la ciencia y sus implicaciones, así como también por la política y el pensamiento actual. Investiga el papel concreto del nazismo, en cuanto encarnación del mal, y su capacidad de seducción sobre regiones oscuras de la personalidad humana, por otra parte.
 
  Los personajes y hechos evocados son reales, aunque coexisten con seres y sucesos de ficción. En busca de Klingsor es un  examen del dilema faustiano que en nuestro siglo, ha encarado a muchos con la atracción del horror.
El gato de Schrödinger.
El cuento se refiere al llamado Experimento del gato de Schrödinger o paradoja de Schrödinger, experimento imaginario concebido en 1935 por el físico Erwin Schrödinger para exponer una de las consecuencias de la mecánica cuántica.
Schrödinger plantea un sistema formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato, una botella de gas venenoso y un dispositivo que contiene una partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere.
Al terminar el tiempo establecido, hay una probabilidad del 50% de que el dispositivo se haya activado y el gato esté muerto, y la misma probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo. Según los principios de la mecánica cuántica, la descripción correcta del sistema en ese momento será el resultado de la superposición de los estados "vivo" y "muerto". Sin embargo, una vez abramos la caja para comprobar el estado del gato, éste estará vivo o muerto.
Ahí radica la paradoja. Mientras que en la descripción clásica del sistema el gato estará vivo o muerto antes de que abramos la caja y comprobemos su estado, en la mecánica cuántica el sistema se encuentra en una superposición de los estados posibles hasta que interviene el observador. Ésa es la materia con que Volpi idea el cuento. 


Guadalupe Nettel (ciudad de México, 1973).
 “Bonsái”, el cuento de la escritora Guadalupe Nettel, perteneciente al libro Pétalos y otras historias incómodas, gira en torno a un hombre que, a pesar de estar felizmente casado y tener una vida estable, se percata de un sentimiento de soledad que lo abruma día tras día. Los paseos dominicales al jardín botánico del señor Okada, el personaje principal, se convierten en el refugio idóneo para olvidar las frustraciones y el vacío que le provoca su vida cotidiana de oficinista.
 Con gran influencia del narrador japonés Haruki Murakami, Guadalupe Nettel nos ofrece una reflexión sobre la naturaleza del ser humano, donde encontrar, adueñarse y, sobre todo, conservar la libertad para ser uno mismo, significa el desprendimiento de un pasado que a veces desfigura y traiciona la esencia que nos hace únicos.
En ese sentido, “Bonsái” nos hace testigos de una lucha interna entre lo que uno cree que es y lo que es en realidad, disyuntiva cuya única solución, quizás, sea la plena aceptación de los defectos y virtudes propias. Ya que, como dice la autora, “cuando nos reconocemos enteramente cobramos una especie de resplandor”.
Fuente: UNAM.

Fabrizio Mejía Madrid.
Nacido en 1968 este cronista con vocación de darle voz a quienes no la tienen  es también novelista, ganador del premio franco mexicano “Antonin Artaud” por su novela Hombre al agua. “Es la novela de una generación que no conoce otro estado que la crisis, y sabe que el naufragio es la mejor manera de mantenerse a flote”, ha escrito sobre ella Juan Villoro. Además de esta obra, Mejía Madrid,  ha publicado tres libros de crónicas, recopilaciones de sus colaboraciones en La Jornada, Proceso, Letras libres, Gatopardo y otras publicaciones periódicas. “Su periodismo es literatura”, dijo Carlos Monsiváis, el gran cronista mexicano. Fabrizio Mejía Madrid, por su parte, explica: “La crónica es una literatura hecha al vapor porque tienes la presión del suceso y la presión de la entrega, porque si no en los periódicos no te pagan. Y te la piden con un estilo que te activa no solamente la prosa sino también el punto de vista. Es una literatura bajo presión pero no es una literatura menor".
Fabrizio Mejía Madrid considera que una de las características de su generación es haber roto con los géneros. “No son excluyentes”, dice, y eso se percibe en sus novelas, en las cuales mezcla la narración, el humor y elementos de la crónica. La primera fue Viaje alrededor de mi padre, un libro sobre la paternidad literaria. Vino después Hombre al agua, la obra premiada, El rencor, un retrato de lo que fue México y su partido único, y Tequila D.F. En esta última novela, que tiene como base Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, Fabrizio Mejía Madrid entrega cuatro versiones de la vida y la muerte de Mario Santiago, poeta mexicano hoy convertido en mito.

Este escritor, que de niño vio en su casa a los actores del movimiento anti autoritario de 1968, (que culminó con la matanza del 2 de octubre de la protesta estudiantil en Tlatelolco) piensa que el humor es “un elemento existencial” básico cuando se vive en países como México y los demás de Latinoamérica, y lo utiliza en su crítica feroz de la sociedad actual.

El entramado de claves de todo este conjunto tan disímil, lo haremos en el taller.



Queda para la semana próxima el tema de Violencia de la tierra y violencia del lenguaje. ¿Cómo narrar la violencia o cómo sustraerse a ella? Estos y otros interrogantes no faltaron en el Encuentro Centroamérica y México: La lectura violenta, que acaba de realizarse en el Centro Cultural de España en Buenos Aires (Cceba). (Bs.As., Marzo 2012)







lunes, 19 de marzo de 2012

Los distintos matices de la desmesura.


Muestra de Fernando Botero en el Museo de Bellas Artes (2006):"El dolor de Colombia en los ojos de Botero"  


Pensar la literatura como uno de los tantos espacios desde donde pensar la sociedad, y reflexionar qué es lo que se lee, cómo es leído, desde qué tradición (o postura, o cosmovisión), es también uno de los objetivos del taller, además de disfrutar de la literatura. Es decir,  también recreándola.

Esta semana empezaremos con la literatura de Colombia.

Si intentáramos observar las formas más relevantes de los últimos años de historia colombiana, podríamos hacer una enumeración muy significativa (no exclusiva de Colombia, pero con connotaciones específicas): violencia partidista (entre el partido Liberal y el partido Conservador), la Violencia -como han denominado al período histórico  comprendido entre 1948 y 1953-, el creciente caciquismo de hacendados conservadores versus el empobrecimiento campesino, la protesta del Silencio, el Bogotazo, el surgimiento de las guerrillas.  

Por otro lado, lo que era una práctica cultural y ancestral como parte natural del estilo de vida de muchas comunidades indígenas a lo largo de América del Sur, el uso de la hoja de coca, marihuana y otras plantas, se termina uniendo  a  la demanda mundial de drogas psicoactivas durante las décadas de 1940 y 1970,  y producen el incremento de la producción y procesamiento en Colombia,  (como también en mismo sucede en Perú y Bolivia),  el fortalecimiento del narcoterrorismo, grupos  paramilitares y crimen organizado, que se consolida más tarde con el boom del narcotráfico hacia Estados Unidos y Europa desde las décadas de 1970 y 1980. 

Así se va configurando la violencia cotidiana generada en venganzas personales,violencia intrafamiliar,  el surgimiento del sicariato, los reclutamientos masivos, las migraciones de familias enteras abandonando  sus lugares de origen.
El conflicto armado también admite una lectura que atraviesa la cuestión de género, ya que esas movilizaciones se produjeron muchas veces como consecuencia de acoso, agresiones y violencia sexual, alterando elementos de cohesión grupal.

Y la literatura, como manifestación cultural de la rica diversidad del  legado español, indígena y negro, va produciendo en Colombia la búsqueda constante por una voz propia. 


El sujeto dominante en las grandes novelas "real maravillosas" como Cien años de soledad, de García Márquez,  es el sujeto etnográfico, es decir, los tipos de individuos y sociedades como campesinos, afro-caribeños, pueblos originarios, que no tenían una gran cabida en el espacio literario canónico hasta ese momento. Por eso, en los años del llamado Boom, hay una legitimidad cultural que va más allá de las características de difusión o interés editorial que seguramente tuvo. 
García Márquez comentó: “Mi problema más importante era destruir la línea de demarcación que separa lo que parece real de lo que parece fantástico. Porque en el mundo que trataba de evocar, esa barrera no existía. Pero necesitaba un tono inocente, que por su prestigio volviera verosímiles las cosas que menos lo parecían, y que lo hiciera sin perturbar la unidad del relato. También el lenguaje era una dificultad de fondo, pues la verdad no parece verdad simplemente porque lo sea, sino por la forma en que se diga.

Después el panorama fue cambiando, reflejando otras cuestiones, otros contextos, otros aspectos de la desmesura, hasta que a partir de  la década del noventa del siglo XX empezó a aparecer la realidad de la violencia, concretamente la del narcotráfico de la época: la literatura narco o de sicariesca.


 
Títulos como La Virgen de los Sicarios de Fernando Vallejo (1994),  Rosario Tijeras de Jorge Franco (1999), La Lectora de Sergio Álvarez (2004), empezaron a retratar los nuevos miedos y obsesiones que el país había adquirido en esta etapa de la violencia.
Las ciudades, a la vez que se convierten en escenario de esta violencia, se convierten en el escenario de estas tramas. 
Recientemente fueron publicadas obras como El ruido de las cosas al caer de Juan Gabriel Vásquez y 35 muertos, de  Sergio Álvarez, que hacen una aproximación más extensa, por décadas, en las ficciones, del tema del narcotráfico y su afectación en la vida de los colombianos.

Los autores que trabajaremos son los siguientes:

Juan Gabriel Vásquez (Bogotá; 1973).
Aunque reconoce su deuda con Gabriel García Márquez, su obra es una reacción al realismo mágico; así, a propósito de Historia secreta de Costaguana dijo: "Quiero olvidarme de toda esa retórica aburridísima de América Latina como continente mágico o maravilloso. En mi novela hay una realidad desmesurada, pero lo que es desmesurado en ella es la violencia y la crueldad de nuestra historia y de nuestra política. Déjeme que aclare algo con respecto a esa cita, que por supuesto se refiere, en tono de sarcasmo cariñoso, a Cien años de soledad. Yo crecí con esta novela, y puedo decir que la lectura de Cien años… en mi adolescencia puede haber contribuido mucho a mi vocación, pero creo que todo el lado del realismo mágico es de lejos lo menos interesante que tiene esa novela. Yo propongo leer Cien años como una versión distorsionada de la historia colombiana. Ahí está lo interesante: en lo que hace Cien años… con la masacre de las Bananeras o con las guerras civiles del siglo XIX, no en las mariposas amarillas ni en las colas de cerdo. Como todas las novelas que son grandes de verdad, Cien años de soledad exige de los lectores que la reinventemos. Yo creo que esa reinvención hay que hacerla olvidándonos del realismo mágico. Y lo que he tratado de hacer en mi novela es contar el siglo XIX colombiano en una clave radicalmente distinta y me temo que opuesta a lo que los colombianos han podido leer hasta ahora".

Ricardo Silva Romero (Bogotá; 1975).  Sobre la tela de una araña, su libro de cuentos humorísticos al que Darío Jaramillo Agudelo llamó la prueba de «un excepcional talento», fue publicado por Arango Editores en 1999. Réquiem, su poemario, recibió el premio del concurso convocado por el Instituto de Cultura y Turismo de Bogotá, en febrero del año siguiente. Después de hacer un Master en Cine y Televisión en la Universidad Autónoma de Barcelona, y de escribir una obra de teatro y un par de guiones cinematográficos, se convierte en el comentarista de cine de la revista Semana y en colaborador de publicaciones como Soho, Gatopardo, Número y El Malpensante.

Margarita García Robayo  (Cartagena; 1980). Desde el año 2005 vive en Buenos Aires, donde dirige la Fundación Tomás Eloy Martínez. En su ciudad fue columnista de cine, profesora de análisis fílmico y coordinadora de proyectos de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. En Buenos Aires trabajó para Clarín, donde creó el blog Sudaquia: historias de América Latina, que ganó diversos premios y reconocimientos. Para el diario Crítica de la Argentina, escribió la columna La ciudad de la furia y, para la Revista C, el folletín “Mi vida y yo”, bajo el seudónimo de Carolina Balducci. Suele colaborar para revistas de crónica y de literatura. Participó en la antología de las mejores crónicas de la revista Soho y en la antología Región: Cuento político latinoamericano. Escribió los libros Hay ciertas cosas que una no puede hacer descalza y Las personas normales son muy raras. Ha sido traducida al italiano.

domingo, 11 de marzo de 2012

De intertextualidades y territorios.



¿Existe la literatura latinoamericana? El escritor mexicano Jorge Volpi ha dicho que “existe una literatura global y que entre sus filas se cuentan latinoamericanos –o un latinoamericano: Bolaño–, pero que ya no queda nada similar a lo que se percibía durante los sesenta y setenta del siglo pasado porque el mercado sancionado por los grandes grupos editoriales españoles impide la comunicación entre las literaturas nacionales” (Revista de la Universidad de México, 31).
Actualmente se piensa que lo que sucede es que ya no tiene los marcadores ideológicos que la hacían parecer clara y distinta. Entre los escritores de México, Ecuador, Brasil, Chile, Perú o Argentina no hay una unidad poética que permita hablar en todos y en cada uno de los casos de lo mismo.

Pero lo que posiblemente hay son nexos, tonos y temáticas en común, fundamentalmente de regiones dentro del territorio latinoamericano. Ése será el aspecto que trabajaremos.

"Personas". Collage de la artista Anna Ostoya.


Llamadas telefónicas: El collage intertextual y el efecto de totalidad.
Roberto Bolaño no espera crear una lectura fácil. Por un lado, tiende hacia la totalidad y por el otro, obliga al lector a participar en los juegos estructurales que operan en sus textos. Si bien cada texto es una entidad autónoma, la posibilidad de descifrar los enigmas pone en evidencia una modalidad de la intertextualidad. El autor, en numerosas entrevistas, ha confirmado que todas sus obras forman una totalidad y que mantienen un diálogo: “concibo [...] la totalidad de mi obra en prosa e incluso alguna parte de mi poesía como un todo. Un todo no sólo estilístico, sino también un todo argumental: los personajes están dialogando continuamente entre ellos y están apareciendo y desapareciendo."


Por eso vamos a relacionar los relatos “Clara” y “Llamadas telefónicas” de la colección de cuentos Llamadas telefónicas (1997), con  su novela Los detectives salvajes (1998), siguiendo el análisis de Sonia Stainfeld (Relaciones intertextuales en la obra de Roberto Bolaño: Huellas dejadas por la Andaluza).

En la novela Los detectives salvajes, el protagonista Arturo Belano -alter ego o sustituto autorial de Bolaño-, en uno de los últimos sucesos narrados,  viaja a África como consecuencia de la decepción provocada por el final de su relación con "la andaluza": Y él me dijo: teníamos que separarnos, nos estábamos devorando.

"Clara" es un cuento incluido en Llamadas telefónicas. Este relato es más extenso que el episodio de LDS y, por lo tanto, ofrece más información.
Esta información, a su vez, permite llenar los blancos de la historia narrada en LDS, que surgió mediante un proceso de reducción y elipsis. Contiene escenas omitidas en la narración de LDS y por ser más extenso que ella, funciona como posible recurso de información compensatoria y completa los blancos.

Zonas temáticas comunes:
1. Enamoramiento de Arturo Belano/el narrador/B
2. Estado psíquico inestable de la andaluza/Clara/X
3. Procedencia geográfica de la andaluza/Clara/X y zona en que habita Belano/el
narrador/B
4. Función del teléfono y otros medios de comunicación
5. Desplazamientos de Arturo Belano/el narrador/B hacia el lugar en que habita la
andaluza/Clara/X
6. Fracaso de la relación entre Arturo Belano/el narrador/B y la andaluza/ Clara/X
7. "Salvación" y el desenlace trágico de los textos

La estructura argumental que es el esqueleto de los tres textos, es la siguiente:
1. Comienzo de la relación entre Arturo/B/narrador y la andaluza/X/Clara
2. Ruptura de la relación
3. Lapso de años
4. Reencuentro

En el cuento “Llamadas telefónicas”, aunque las zonas temáticas y la trama lo relacionan con "Clara" y el episodio de la andaluza en LDS, se muestran rasgos estructurales que difieren de estos dos textos. Primero, el narrador es heterodiegético, es decir, cuenta la historia desde fuera del mundo del relato, lo que constituye un procedimiento estructural diferente respecto de los narradores en los otros dos textos.

Otra diferencia es el elemento detectivesco introducido en el cuento, resolviendo B en el final las circunstancias del asesinato de X.
Asimismo, a diferencia de los dos textos analizados previamente, en los cuales Clara/la andaluza rompe la relación por medio de una carta, en este cuento, X rompe
con B "por teléfono".
Los medios de comunicación, especialmente el teléfono, no son solamente un canal comunicativo. La obsesión por estos medios ya muestra que ellos cumplen un rol significativo en la trama, enfatizan la necesidad del narrador de tener contacto con Clara. Además, aquella obsesión por el teléfono tiene una función irónica: aunque el narrador llama a Clara frecuentemente, su comunicación está destinada al fracaso.

Lo irónico en este relato es, como en el anterior, que las llamadas telefónicas no cumplen su función. Esto se ve en el desenlace trágico del cuento: X es posiblemente asesinada por el fracaso (malentendido) de la comunicación telefónica: según B, X creyó que B era la persona de las llamadas anónimas. Tras el pensamiento y recreación del crimen, B descifra el misterio del asesinato antes que la policía. En este punto valdría señalar la relación entre el fin trágico y el fracaso de la comunicación, entretejida con decepciones y desesperanzas.

"Salvación" y el desenlace trágico de los textos.
Aparece en los tres textos el término "salvación". La salvación tiene importancia en relación con el desenlace de los cuentos y con el efecto que en LDS provoca el episodio de la andaluza:
En LDS, la salvación de un personaje se da en un ámbito onírico: “Pero en el último
instante da un salto y se salva”.
En “Llamadas telefónicas”, B “intenta convencerse de que puede vivir sin X, de que
puede salvarse solo”.
En “Clara”, el narrador se refiere a “Una Clara que jamás me podría salvar.”

Entonces, los vínculos intertextuales enriquecen la lectura y exigen del lector acomodarse a la complejidad de la ironía intertextual, con un juego de significados y referentes, que reclaman del lector la activación máxima del código cultural. Los lectores son así estimulados a asumir el papel de detectives no solamente para descubrir algún detalle que pertenece al nivel de la trama, sino también para apreciar cómo los detalles se compensan y, así, participar en la construcción de la totalidad de la obra.

Bolaño relata más por lo que oculta que por lo que devela. Tras esta técnica del ocultamiento, se disimulan los verdaderos temas de la obra.
El acto mismo de narrar se manifiesta como un work in progress constante  sobre el material narrado: La voz narrativa entabla un diálogo constante con el lector, de manera solapada pero en un continuum a través de la obra.


Zambra: Bonsái

La historia de Bonsái es la historia larga de un libro corto. Nos dice el mismo Zambra:
Escribir es como cuidar un bonsái, pensé entonces, pienso ahora: escribir es podar el ramaje hasta hacer visible una forma que ya estaba allí, agazapada; escribir es alambrar el lenguaje para que las palabras digan, por una vez, lo que queremos decir; escribir es leer un texto no escrito, tal como observa Marcelo Pellegrini en un poema que en ese tiempo constituía, para mí, una inquietante música de fondo: “Para leer lo que quiero leer/ Tendría que escribirlo/ Pero no sé escribirlo/ Nadie sabe escribirlo”.

Aunque escritas en tercera persona y claramente obras de ficción, sus novelas son autorreferenciales: cuentan un tramo en la vida de escritores que están trabajando en un libro que no es el que sigue el lector.

En Formas de volver a casa, Zambra refleja la experiencia de toda una generación de chilenos que se sienten desplazados de su propia historia porque vivieron la dictadura pero no tuvieron ocasión de luchar contra ella, y que no pueden construir un presente para ellos sin despejar las cuestiones  pendientes con un pasado que ejerce una influencia enorme en su realidad, pero sobre el que no tienen mayor poder que el de la memoria. Por su planteamiento aborda el drama del pinochetismo desde una perspectiva inusual: la de los hijos, la de los que en esos años eran chicos que apenas podían intuir lo que estaba ocurriendo en su país. De este malestar surge lo que Zambra ha denominado literatura de los hijos, y que no es otra cosa que el intento de esta generación de tener voz propia, de sobreponerse a las versiones oficiales de uno y otro lado y componer un relato que les reivindique como protagonistas de su presente. Y también que les haga partícipes de ese pasado.
Fuente: Letras libres, 2007.


Bisama y su Chica Nazi: "Estos tiempos son un desastre. Pero son nuestros.”

Álvaro Bisama (1975), es un escritor, crítico literario y profesor chileno. Bisama ha sido considerado originalmente como parte de un movimiento renovador de las letras chilenas denominado Freak Power. En este contexto la crítica tenía una postura dividida respecto del valor de su obra. Por un lado, algunos críticos literarios juzgaban muy duramente el tratamiento de la cultura pop en la literatura bisamiana, mientras que la crítica más cercana a la estética de la ciencia ficción o la literatura especulativa valoraba positivamente sus textos. Con la publicación de Estrellas muertas se produjo un vuelco en esta tensión, generándose un consenso generalizado sobre la calidad de esta última obra, así como el reconocimiento institucional de la misma, al hacerse merecedora de importantes premios como el Municipal de Literatura de Santiago y el de la Academia Chilena de la Lengua.

De él dice Álvaro Matus:

Para Álvaro Bisama la literatura es un cajón abierto, repleto de herramientas y cachureos, al que el novelista y el lector pueden acceder de diversas maneras. Por lo mismo, le gustan las obras multiformes, ésas donde la ficción pura y dura se ensucia con la crónica, la escritura de tono enciclopédico, la estética del cómic, los géneros periodísticos y cuanta referencia pop esté a su alcance. Bisama no le tiene miedo a la contaminación, a la suciedad, a la mugre.

En la contratapa de Death Metal, se nos dice:Álvaro Bisama captura una amplia radiografía inverosímil por su capacidad de compenetrarse en el interior de personajes disímiles, complejos y primitivos. Cada esfuerzo por plasmar detalles, sensaciones, momentos, repercute en la necesidad por olvidar el futuro, desentonar el pasado y solo decir sí, estos tiempos son un desastre. Pero son nuestros.”






sábado, 3 de marzo de 2012

Desde el territorio Bolaño, hasta Alejandro Zambra.

Comenzamos con Roberto Bolaño, el escritor chileno que creó al mismo tiempo fanáticos admiradores y enemigos íntimos, y al que, actualmente se lo considera como un mito moderno.

De vida trashumante,  nació en Santiago de Chile en 1953 y creció en ciudades como Los Angeles, Valparaíso, Quilpué, Viña del Mar y Cauquenes. No terminó el colegio, tampoco entró en la universidad.  En el 73 regresó a su país y pudo presenciar el golpe militar. Se alistó en la resistencia y terminó preso.

Logra regresar a México, donde funda el movimiento poético infrarrealista, que se opone con furor a los pilares hegemónicos de la poesía mexicana y también al establishment literario (con Octavio Paz como figura preponderante). Pero el Bolaño más polémico, el Bolaño lector más intransigente, operó en Chile, donde opinó con virulencia o desdén respecto a componentes de la nueva narrativa chilena de los 90, a los que apodó los "donositos", y también respecto a algunos de los autores chilenos más leídos. como Isabel Allende (a quien llamó escribidora, no escritora). 
Tiempo después emigró a España, a Barcelona, donde ya vivía su madre. Vendimiador en verano, vigilante nocturno de un camping en Castelldefels, vendedor en un almacén, lavaplatos, camarero, estibador en el puerto, basurero, recepcionista, fueron sus actividades hasta que se convirtió en escritor de tiempo completo. En 2004, un año después de su muerte, obtuvo el premio Salambó a la mejor novela en castellano, por 2666. El jurado del premio se refirió a la novela ganadora, como "el resumen de una obra de mucho peso, donde se decanta lo mejor de la narrativa de Roberto Bolaño". Una novela que "contiene mucha literatura, que supone un gran riesgo y lleva al extremo el lenguaje literario" de su autor.

Sin embargo, en el país en el que había nacido y del que se había ido de adolescente, para volver sólo unos días antes del golpe de Pinochet y exiliarse para siempre, la opinión era todavía difusa. ¿Cómo explicarlo? En primer lugar, la aniquilación y la pausada reconstrucción que hizo Bolaño de lo que se entendía por “literatura chilena”, una literatura anquilosada y dormida en los colchones espinosos de la dictadura, fue radical. Desde sus cuentos y novelas, Bolaño tallaba sobre un mármol perdurable una idea de Chile, hecha con la materia de una inagotable biblioteca personal, pero también con un universo de ideales morales y estéticos que jamás se corrompieron. Así, Bolaño es el escritor que desde España escribe sobre el Chile que recuerda, pero en ese recuerdo está agazapada la proyección de un Chile posible, de un país en donde la mediocridad o el silencio pueden ser denunciados con elegancia pero sin concesiones. Y es lógico: muchos escritores y críticos chilenos sintieron en Bolaño a un forastero que hablaba desde afuera, y tejieron sobre su obra un silencio casi simbólico, que se puede entender como miedo, como rechazo o como la aceptación de una evidencia incontestable.



Fuentes:
Página/12, 08/04/07, suplemento Radar, y
http://www.elortiba.org/


Leeremos los cuentos: Llamadas telefónicas y El ojo Silva. Veremos por qué se habla de "territorio Bolaño", y lo relacionaremos con el joven narrador chileno, Alejandro Zambra.

El volumen de cuentos Llamadas telefónicas se divide en tres partes con características distintivas por las temáticas:
  • Llamadas telefónicas:  historias que tienen como protagonista esencial a la literatura, ya veremos por qué. (Metaficción e intertextualidad)
  • Detectives: una serie de cuentos con matiz policial.
  • Vida de Ann Moore:  historias donde las mujeres son protagonistas.
 
Alejandro Zambra (Santiago, 1975) es un poeta y narrador chileno seleccionado en 2007 por el Hay Festival y Bogotá Capital Mundial del Libro como uno de los 39 escritores latinoamericanos menores de 39 años más importantes,  y elegido en 2010 por la revista británica Granta entre los 22 mejores escritores de lengua española menores de 35 años.

La historia de Bonsái es la historia larga de un libro corto: "Hace nueve años, una mañana de 1998, encontré, en el diario, la fotografía de un árbol cubierto por una tela transparente. La imagen pertenecía a la serie “Wrapped Trees”, de Christo & Jeanne Claude, dos artistas que, según decía la nota, recorrían el mundo envolviendo paisajes y monumentos nacionales. Recuerdo que escribí, por esos días, un poema no muy bueno que hablaba de árboles cerrados, encerrados. Y luego di con los bonsáis, tan parecidos, en un sentido, a los árboles de Christo & Jeanne Claude, aunque abreviados, a la fuerza, por el capricho de la poda". 
 
En una entrevista a Zambra, en Página 12, le dice a la periodista Silvina Friera:
"Al escribir Bonsái recuperé una cierta confianza en lo referencial, por así decirlo. La novela refiere un momento de los años ’80 en que estábamos encerrados y protegidos en un mundo que se caía a pedazos.

–Este encierro, ¿también alude a lo que significó Pinochet en la vida política y cultural de Chile?

–Sí, aunque no sea tan explícito. El fanatismo de los personajes sí es generacional. Cuando descubrimos la literatura, nos dio un gran fanatismo. Habíamos crecido en un mundo muy opaco, con un lenguaje muy opaco, con una prensa muy cerrada y una televisión muy atontante, y de pronto aparecía la poesía, que no es que te permitiera en sí misma expresar algo de antemano sino que te daba la opción de darle un poco de brillo a ese mundo, y decir cosas que no sabías que se podían decir, de manera que no sabías que existían. Para los jóvenes, la literatura fue como un remezón y respondimos a ese remezón con fanatismo. Y digo fanatismo, queriendo decir fanatismo: confiamos mucho en los libros y no hay que confiar tanto. A los personajes de Bonsái les pasa que “compran”, creen el cuento y el mundo los deja hablando solos. Eso sí es generacional; es el despertar de los sentidos: de la anestesia a la sinestesia y de la sinestesia a la parálisis."


jueves, 1 de marzo de 2012

Taller de principiantes: “la” experiencia con Raymond Carver y sus “Tres rosas amarillas".


Para contarles con fidelidad la dinámica real que se da en nuestro taller, veamos la siguiente experiencia.

Fue durante la segunda y última semana del taller para principiantes, después de haber trabajado textos con cierta complejidad, con la idea de entrenarse un poco para el trabajo con los grupos más grandes, que ya tienen cierta experiencia en el trabajo del taller.

Habíamos leído ya otro cuento de Carver, y hablado de características generales de su escritura, de la admiración de este autor por Chejov, de sus comentados problemas  con su editor, en fin, todas consideraciones generales. Pero como nos faltó tiempo para leer “Tres rosas amarillas”, quedamos en que leerían solos ese material, y compartiríamos por mails las impresiones. Como única consigna, les pedí que se fijaran especialmente en un detalle: el corcho de la botella de champagne. Y que desde ahí, trataran de encontrarle distintos sentidos al cuento.
  
A continuación transcribo parte de lo que nos enviamos:

Mariela  arrancó diciendo:
Acá va mi comentario sobre el cuento.
Me pareció muy hermosa la forma en que imagina los últimos momentos de vida de Chéjov. Es maravilloso cómo, a pesar de su “minimalismo” uno puede imaginarse exactamente el lugar, cómo transcurren los hechos y los sentimientos de cada uno de los personajes.
La idea de que el final de su vida sea a modo de brindis, sin brindar porque no dejaba de ser una triste situación, pero sí que Chéjov tuviera la oportunidad de tener un último momento de placer. Pues él hasta allí había insistido que estaba mejorando. Y de qué modo, sin proponérselo, estuvieron de acuerdo el doctor y su esposa. Se entendieron en un simple gesto.
La forma en que la situación que los rodea sigue su curso, cuando el camarero, ajeno a todo lo que estaba sucediendo trataba de  comprender el encargo de la esposa y cómo, a pesar de todo, él debía cumplir con su tarea de anunciar el desayuno y dejar en orden la habitación, obsesionado por el corcho tirado en el piso y en el que no podía dejar de pensar hasta que lo levantó. La rigidez de su entrenamiento, no le permitió conmoverse ante  la certeza de la muerte de su huésped.
…Qué cosa que lo que la crítica pudo haber llamado "minimalista" como peyorativo, en realidad ese estilo tan concreto es lo más grande de Carver. Hay que poder saber decir tanto con tan pocas palabras! Es admirable su estilo... da para tanto... Cada parte del cuento remite a muchos sentimientos que son vigentes en cualquier época. Y qué impresionante que Carver haya sufrido la misma enfermedad!
Me gustó mucho esta historia…!!!

Siguió enseguida Carolina:

Hola, terminé el cuento recién, me encantó también, resulta muy conmovedora la descripción de las últimas horas de Chejov.
Con respecto al corcho no sé muy bien qué interpretar. La primera referencia que se hace cuando el doctor tapa el champagne mecánicamente me hizo pensar en la resistencia que por ahí tenemos a morir, querer conservar algo para que no desparezca o una esperanza de volver a celebrar (no sé si todo ésto que pienso es muy rebuscado)
La segunda referencia es que cuando se quedan solos Olga y Chejov el corcho salta solo representando el último momento compartido entre ellos.
Y la tercera cuando el mozo levanta el corcho podría significar la trascendencia de una obra de arte, el corcho pasa a otras manos (acá creo que me fui al cuerno, no?, ajjaja)
Lo que pregunto también es si las tres rosas amarillas significan algo...


En el medio hubo algunas  aclaraciones que consideramos pertinentes, sobre  el título original (“Errand”) que gira desde la idea del encargo hasta terminar en sucesivas traducciones con las famosas tres rosas, además  de  cómo Carver no juzga a sus personajes, son personas comunes a quienes solo nos  los va mostrando, no los “cuenta” en un sentido clásico, pero tiene una contundencia muy real, casi visual. Cómo Carver arma el relato a partir de una trivialización, como minimizando el tema de la muerte, pero haciéndolo sentir con más fuerza justamente por esa omisión. O sea, no lo dice explícitamente, pero por eso lo enfatiza aún más.

Lo notable es que se dieron cuenta de que Carver queda homenajeando a Chejov en los sentimientos de los personajes y en los detalles, hasta el punto de que el corcho de la botella  o el jarrón con tres rosas amarillas se convierten en ideas predominantes y sumamente  elocuentes, y muy visuales. Es decir, pudieron observar que el "cómo" del cuento es el verdadero homenaje al estilo de escritura de Chejov.


Reflexiones sobre esta experiencia.

Las distintas evocaciones que nos hace surgir un cuento, nos remiten a varias cosas. 
En primer lugar, un texto no es un enigma que el lector crítico "interpreta" desde el vacío: todo está ahí, en la propia escritura, a disposición de cualquiera que lea con cuidado. El lector real, luego, lo ve o no, ambas son  opciones perfectamente aceptables, salvo por el hecho de que leer sólo lo evidente es privarse de elementos que enriquecerían la lectura.

Por otra parte, todos los métodos de entrada a un texto tratan de encontrar, de alguna forma, símbolos, y  cada escrito compone su propia simbología a partir de un uso inédito del discurso, de las cadenas de significación, de las ausencias sospechosas de elementos que no deberían faltar,  a las particularidades de orden cultural.

En el caso arriba mencionado, los participantes (sin experiencia previa en talleres de análisis de textos), pudieron lograr claves de acceso entendiendo mejor al autor, conjeturando sobre el momento ficcionalizado (que, a su vez, parte de una situación real), y sobre las posibilidades de ampliar la lectura simplemente rasgando un poco y  encontrando, entre líneas, lo que el autor escribió, a partir de “cómo” lo escribió.

Y ya que estamos, de ahí a recordar otro muy famoso cuento  de Carver, Principiantes ("Beginners"), hay solo un paso… ¡que la polifonía enunciativa  nos permite!!

lunes, 27 de febrero de 2012

Literatura Latinoamericana Contemporánea



Tal vez habría que aprender a leer en Latinoamérica, y no sólo
"literatura". Aprender, además, a escribir las lecturas; a poder
(abierto el vértigo de la significación) pensar ese vértigo;
constituirlo sin que nos enmudezca; ser capaces de contarlo;
entregarnos pero sobreponernos; trascenderlo.

Josefina Ludmer







Comenzamos el año con el siguiente tema: Narrativa Latinoamericana contemporánea.
En parte, este tema surgió como consecuencia de haber advertido las nuevas claves de lectura que observamos en la actual literatura argentina durante el trabajo del taller el año pasado.


Imagen del video  Latinoamérica, de Calle 13.
   


Y en nuestra última entrada del blog (http://elcronotopotaller.blogspot.com/2012/02/apertura-del-ciclo-2012.html), anticipamos los siguientes autores -contemporáneos y no tanto pero siempre vigentes- :
Juan Álvarez, Giovanna Rivero, Alejandro Zambra, Paola Tinoco, Dani Umpi, Clarice Lispector, Elena Poniatowska, Felisberto Hernández, Roberto Bolaño, Liliana Heker, la poética de Gioconda Belli, Alejo Carpentier, Martín Kohan, y muchos otros que irán mostrando la construcción de la especial mirada masculina y femenina (y discutiremos si existe, o cómo va tomando diferentes formas), sobre la materia ficcional.



Como dice Ricardo Piglia, "La literatura puede contar cosas que la historia no nos ha dicho.
La literatura aborda experiencias concretas; son siempre situaciones muy puntuales, muy personales, las que aparecen, con registros que no son los más deliberados, pero  allí hay  signos, de hace mucho tiempo, donde aparece contado algo que tiene un efecto que se mantiene en términos de intensidad literaria, aunque es probable que hoy sea recibido con menos, llamémoslo, incomodidad".



Respecto de circunscribir la literatura por regiones, sabemos que es más bien una herramienta metodológica, pero que es largo el debate acerca de si existe la literatura universal, (como pedía que se considerase ya Goethe, en 1827, lo que él llamo Weltliteratur-), o bien que hoy no es una realidad porque se desconocen otras literaturas que no sean  las  consideradas desde un punto de vista hegemónico, y hay que dar una visión de esas otras, postergadas. 

Entre ambas posturas, Enrique Vila-Matas nos dice: "Existe la literatura universal, pero sospecho que el concepto engloba sólo las literaturas de Occidente: lo que Goethe denominó Weltliteratur o literatura universal. Así que tal vez no existe. Además, la literatura no necesita calificativos. Universal, por otra parte, es redundante. Total, que no lo sé".

En definitiva, lo que nos importa es dar cuenta de mostrar a otros cosas que hemos disfrutado leyendo, que consideramos dignas de difusión y lo suficientemente fundamentadas como para compartirlas, superando muchas veces las restricciones del cerco académico y aproximándonos a la opinión y la discusión de quienes se interesan por la literatura. Y como bien dice Josefina Ludmer en el epígrafe: aprender a leer y a poder (abierto el vértigo de la significación) pensar ese vértigo.

Y para finalizar e ir entrando en tema, les sugiero vean el video  Latinoamérica, de Calle 13, el dúo de hermanos oriundos de la isla de Puerto Rico: René Pérez Joglar, el Residente, y Eduardo José Cabra Martínez, el Visitante. La crítica mordaz, el comentario incisivo y la opinión franca son sus constantes, así como su particular humor negro, el dominio de la cultura popular y una picardía bien latina:


Aquí va la letra:

Soy,
Soy lo que dejaron,
soy toda la sobra de lo que se robaron.
Un pueblo escondido en la cima,
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.
Soy una fábrica de humo,
mano de obra campesina para tu consumo
Frente de frio en el medio del verano,
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.
El sol que nace y el día que muere,
con los mejores atardeceres.
Soy el desarrollo en carne viva,
un discurso político sin saliva.
Las caras más bonitas que he conocido,
soy la fotografía de un desaparecido.
Soy la sangre dentro de tus venas,
soy un pedazo de tierra que vale la pena.
soy una canasta con frijoles ,
soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre,
el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América latina,
un pueblo sin piernas pero que camina.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Tengo los lagos, tengo los ríos.
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.
La nieve que maquilla mis montañas.
Tengo el sol que me seca  y la lluvia que me baña.
Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque.
Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito.
Tengo mis pulmones respirando azul clarito.
La altura que sofoca.
Soy las muelas de mi boca mascando coca.
El otoño con sus hojas desmalladas.
Los versos escritos bajo la noche estrellada.
Una viña repleta de uvas.
Un cañaveral bajo el sol en cuba.
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita.
El viento que peina mi cabello.
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.
El jugo de mi lucha no es artificial,
Porque el abono de mi tierra es natural.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Você não pode comprar o vento
Você não pode comprar o sol
Você não pode comprar chuva
Você não pode comprar o calor
Você não pode comprar as nuvens
Você não pode comprar as cores
Você não pode comprar minha felicidade
Você não pode comprar minha tristeza

Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
(Vamos dibujando el camino,
vamos caminando)
No puedes comprar mi vida.
MI TIERRA NO SE VENDE.

Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para q te acuerdes de mi apellido.
La operación cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido!

(Vamos caminando)
Aquí se respira lucha.
(Vamos caminando)
Yo canto porque se escucha.

Aquí estamos de pie
¡Que viva Latinoamérica!

No puedes comprar mi vida.

 




 Los esperamos.
Lic. Graciela Occhi.





Consultas por mail: 
gracielaocchi@gmail.com
elcronotopotaller@gmail.com

martes, 14 de febrero de 2012

Apertura del ciclo 2012.

Actividades ciclo 2012.

Y aquí estamos nuevamente, volviendo del receso de enero, con novedades en cuanto a los temas y los días disponibles.
Este año abrimos un taller para principiantes, para conocer los aspectos básicos del taller, cómo leemos, cómo indagamos cada texto. Serán dos clases intensivas, para luego poder insertarse en los talleres con cierta práctica.
Ya en marzo, retomaremos los talleres habituales, con una duración cuatrimestral.

Las actividades del taller de lectura se desarrollarán en los siguientes días y horarios:

  • Febrero: Taller para principiantes.
Viernes 17 y 24/2:  de 10 a 12 horas.
Temario: Borges-Cortázar-Faulkner-Scott Fitgerald-

A través de la profundidad de los autores elegidos, veremos cómo podemos abordarlos y al mismo tiempo empezar a comprender las claves de su escritura, desde los recursos narrativos que emplean hasta la entonación que eligen para contar sus historias.

  • Marzo: Ciclo cuatrimestral.
Martes, de 18 a 19.45 horas: A partir del 6 de marzo. 
Miércoles, de 18.30 a 20 horas: A partir del 7 de marzo.
Viernes de 10 a 11.30 horas: A partir del 9 de marzo. 

Temario: Narrativa Latinoamericana contemporánea:


COLLAGE-America-latina-vive-realizado-CLAIMA20120105_0140_19
Actualmente hay un modo propio de mirar el mundo, una urgencia por semiotizarlo que nos hace observar las diferencias valoraciones que hace cada escritor, sea desde una mirada hegemónica, o bien desde otra más inquietante y perturbadora. Tienen en común un imaginario (particular en cada región), atravesado por el presente, pero que interroga el pasado y también el futuro. Ya lo estuvimos intuyendo cuando el año pasado trabajamos la Nueva Narrativa Argentina, y en parte, este temario es como una continuación de esa mirada abarcadora presente en la literatura actual.
Por eso analizaremos las diversas tendencias de algunos textos, con una serie de características generales pero distintivas, con la idea de comprender la lógica interna de cada uno para luego problematizarlos y ponerlos en relación con otros, inclusive con los de décadas anteriores. Pero principalmente, y como siempre en el taller, disfrutando de la lectura y la construcción de una mirada más crítica y completa.

Algunos de los autores que veremos:
Juan Álvarez, Giovanna Rivero, Alejandro Zambra, Paola Tinoco, Dani Umpi, Clarice Lispector, Elena Poniatowska, Felisberto Hernández, Roberto Bolaño, Liliana Heker, la poética de Gioconda Belli, Alejo Carpentier, Martín Kohan,  y muchos otros que irán mostrando la construcción de la especial mirada masculina y femenina (y discutiremos si existe, o cómo va tomando diferentes formas), sobre la materia ficcional.


Collage del IV Congreso Internacional CELEHIS de Literatura (Mar del Plata-2011)



Los esperamos.
Lic. Graciela Occhi.





Consultas por mail: 
gracielaocchi@gmail.com
elcronotopotaller@gmail.com