El tiempo y el espacio del taller de lectura plasmado para:



leer de diferentes maneras (por arriba, por abajo, entre líneas, a fondo, participando del texto, recreándolo),



dar cuenta de los procesos culturales en que surgen y son comprendidas o cuestionadas las obras literarias,



pensar (discutiendo, asombrándose, dejándose llevar por lo que los textos nos dicen -pero parece que no dijeran-),



y por sobre todas las cosas, y siempre, disfrutar de la buena literatura.








domingo, 11 de marzo de 2012

De intertextualidades y territorios.



¿Existe la literatura latinoamericana? El escritor mexicano Jorge Volpi ha dicho que “existe una literatura global y que entre sus filas se cuentan latinoamericanos –o un latinoamericano: Bolaño–, pero que ya no queda nada similar a lo que se percibía durante los sesenta y setenta del siglo pasado porque el mercado sancionado por los grandes grupos editoriales españoles impide la comunicación entre las literaturas nacionales” (Revista de la Universidad de México, 31).
Actualmente se piensa que lo que sucede es que ya no tiene los marcadores ideológicos que la hacían parecer clara y distinta. Entre los escritores de México, Ecuador, Brasil, Chile, Perú o Argentina no hay una unidad poética que permita hablar en todos y en cada uno de los casos de lo mismo.

Pero lo que posiblemente hay son nexos, tonos y temáticas en común, fundamentalmente de regiones dentro del territorio latinoamericano. Ése será el aspecto que trabajaremos.

"Personas". Collage de la artista Anna Ostoya.


Llamadas telefónicas: El collage intertextual y el efecto de totalidad.
Roberto Bolaño no espera crear una lectura fácil. Por un lado, tiende hacia la totalidad y por el otro, obliga al lector a participar en los juegos estructurales que operan en sus textos. Si bien cada texto es una entidad autónoma, la posibilidad de descifrar los enigmas pone en evidencia una modalidad de la intertextualidad. El autor, en numerosas entrevistas, ha confirmado que todas sus obras forman una totalidad y que mantienen un diálogo: “concibo [...] la totalidad de mi obra en prosa e incluso alguna parte de mi poesía como un todo. Un todo no sólo estilístico, sino también un todo argumental: los personajes están dialogando continuamente entre ellos y están apareciendo y desapareciendo."


Por eso vamos a relacionar los relatos “Clara” y “Llamadas telefónicas” de la colección de cuentos Llamadas telefónicas (1997), con  su novela Los detectives salvajes (1998), siguiendo el análisis de Sonia Stainfeld (Relaciones intertextuales en la obra de Roberto Bolaño: Huellas dejadas por la Andaluza).

En la novela Los detectives salvajes, el protagonista Arturo Belano -alter ego o sustituto autorial de Bolaño-, en uno de los últimos sucesos narrados,  viaja a África como consecuencia de la decepción provocada por el final de su relación con "la andaluza": Y él me dijo: teníamos que separarnos, nos estábamos devorando.

"Clara" es un cuento incluido en Llamadas telefónicas. Este relato es más extenso que el episodio de LDS y, por lo tanto, ofrece más información.
Esta información, a su vez, permite llenar los blancos de la historia narrada en LDS, que surgió mediante un proceso de reducción y elipsis. Contiene escenas omitidas en la narración de LDS y por ser más extenso que ella, funciona como posible recurso de información compensatoria y completa los blancos.

Zonas temáticas comunes:
1. Enamoramiento de Arturo Belano/el narrador/B
2. Estado psíquico inestable de la andaluza/Clara/X
3. Procedencia geográfica de la andaluza/Clara/X y zona en que habita Belano/el
narrador/B
4. Función del teléfono y otros medios de comunicación
5. Desplazamientos de Arturo Belano/el narrador/B hacia el lugar en que habita la
andaluza/Clara/X
6. Fracaso de la relación entre Arturo Belano/el narrador/B y la andaluza/ Clara/X
7. "Salvación" y el desenlace trágico de los textos

La estructura argumental que es el esqueleto de los tres textos, es la siguiente:
1. Comienzo de la relación entre Arturo/B/narrador y la andaluza/X/Clara
2. Ruptura de la relación
3. Lapso de años
4. Reencuentro

En el cuento “Llamadas telefónicas”, aunque las zonas temáticas y la trama lo relacionan con "Clara" y el episodio de la andaluza en LDS, se muestran rasgos estructurales que difieren de estos dos textos. Primero, el narrador es heterodiegético, es decir, cuenta la historia desde fuera del mundo del relato, lo que constituye un procedimiento estructural diferente respecto de los narradores en los otros dos textos.

Otra diferencia es el elemento detectivesco introducido en el cuento, resolviendo B en el final las circunstancias del asesinato de X.
Asimismo, a diferencia de los dos textos analizados previamente, en los cuales Clara/la andaluza rompe la relación por medio de una carta, en este cuento, X rompe
con B "por teléfono".
Los medios de comunicación, especialmente el teléfono, no son solamente un canal comunicativo. La obsesión por estos medios ya muestra que ellos cumplen un rol significativo en la trama, enfatizan la necesidad del narrador de tener contacto con Clara. Además, aquella obsesión por el teléfono tiene una función irónica: aunque el narrador llama a Clara frecuentemente, su comunicación está destinada al fracaso.

Lo irónico en este relato es, como en el anterior, que las llamadas telefónicas no cumplen su función. Esto se ve en el desenlace trágico del cuento: X es posiblemente asesinada por el fracaso (malentendido) de la comunicación telefónica: según B, X creyó que B era la persona de las llamadas anónimas. Tras el pensamiento y recreación del crimen, B descifra el misterio del asesinato antes que la policía. En este punto valdría señalar la relación entre el fin trágico y el fracaso de la comunicación, entretejida con decepciones y desesperanzas.

"Salvación" y el desenlace trágico de los textos.
Aparece en los tres textos el término "salvación". La salvación tiene importancia en relación con el desenlace de los cuentos y con el efecto que en LDS provoca el episodio de la andaluza:
En LDS, la salvación de un personaje se da en un ámbito onírico: “Pero en el último
instante da un salto y se salva”.
En “Llamadas telefónicas”, B “intenta convencerse de que puede vivir sin X, de que
puede salvarse solo”.
En “Clara”, el narrador se refiere a “Una Clara que jamás me podría salvar.”

Entonces, los vínculos intertextuales enriquecen la lectura y exigen del lector acomodarse a la complejidad de la ironía intertextual, con un juego de significados y referentes, que reclaman del lector la activación máxima del código cultural. Los lectores son así estimulados a asumir el papel de detectives no solamente para descubrir algún detalle que pertenece al nivel de la trama, sino también para apreciar cómo los detalles se compensan y, así, participar en la construcción de la totalidad de la obra.

Bolaño relata más por lo que oculta que por lo que devela. Tras esta técnica del ocultamiento, se disimulan los verdaderos temas de la obra.
El acto mismo de narrar se manifiesta como un work in progress constante  sobre el material narrado: La voz narrativa entabla un diálogo constante con el lector, de manera solapada pero en un continuum a través de la obra.


Zambra: Bonsái

La historia de Bonsái es la historia larga de un libro corto. Nos dice el mismo Zambra:
Escribir es como cuidar un bonsái, pensé entonces, pienso ahora: escribir es podar el ramaje hasta hacer visible una forma que ya estaba allí, agazapada; escribir es alambrar el lenguaje para que las palabras digan, por una vez, lo que queremos decir; escribir es leer un texto no escrito, tal como observa Marcelo Pellegrini en un poema que en ese tiempo constituía, para mí, una inquietante música de fondo: “Para leer lo que quiero leer/ Tendría que escribirlo/ Pero no sé escribirlo/ Nadie sabe escribirlo”.

Aunque escritas en tercera persona y claramente obras de ficción, sus novelas son autorreferenciales: cuentan un tramo en la vida de escritores que están trabajando en un libro que no es el que sigue el lector.

En Formas de volver a casa, Zambra refleja la experiencia de toda una generación de chilenos que se sienten desplazados de su propia historia porque vivieron la dictadura pero no tuvieron ocasión de luchar contra ella, y que no pueden construir un presente para ellos sin despejar las cuestiones  pendientes con un pasado que ejerce una influencia enorme en su realidad, pero sobre el que no tienen mayor poder que el de la memoria. Por su planteamiento aborda el drama del pinochetismo desde una perspectiva inusual: la de los hijos, la de los que en esos años eran chicos que apenas podían intuir lo que estaba ocurriendo en su país. De este malestar surge lo que Zambra ha denominado literatura de los hijos, y que no es otra cosa que el intento de esta generación de tener voz propia, de sobreponerse a las versiones oficiales de uno y otro lado y componer un relato que les reivindique como protagonistas de su presente. Y también que les haga partícipes de ese pasado.
Fuente: Letras libres, 2007.


Bisama y su Chica Nazi: "Estos tiempos son un desastre. Pero son nuestros.”

Álvaro Bisama (1975), es un escritor, crítico literario y profesor chileno. Bisama ha sido considerado originalmente como parte de un movimiento renovador de las letras chilenas denominado Freak Power. En este contexto la crítica tenía una postura dividida respecto del valor de su obra. Por un lado, algunos críticos literarios juzgaban muy duramente el tratamiento de la cultura pop en la literatura bisamiana, mientras que la crítica más cercana a la estética de la ciencia ficción o la literatura especulativa valoraba positivamente sus textos. Con la publicación de Estrellas muertas se produjo un vuelco en esta tensión, generándose un consenso generalizado sobre la calidad de esta última obra, así como el reconocimiento institucional de la misma, al hacerse merecedora de importantes premios como el Municipal de Literatura de Santiago y el de la Academia Chilena de la Lengua.

De él dice Álvaro Matus:

Para Álvaro Bisama la literatura es un cajón abierto, repleto de herramientas y cachureos, al que el novelista y el lector pueden acceder de diversas maneras. Por lo mismo, le gustan las obras multiformes, ésas donde la ficción pura y dura se ensucia con la crónica, la escritura de tono enciclopédico, la estética del cómic, los géneros periodísticos y cuanta referencia pop esté a su alcance. Bisama no le tiene miedo a la contaminación, a la suciedad, a la mugre.

En la contratapa de Death Metal, se nos dice: “Álvaro Bisama captura una amplia radiografía inverosímil por su capacidad de compenetrarse en el interior de personajes disímiles, complejos y primitivos. Cada esfuerzo por plasmar detalles, sensaciones, momentos, repercute en la necesidad por olvidar el futuro, desentonar el pasado y solo decir sí, estos tiempos son un desastre. Pero son nuestros.”






sábado, 3 de marzo de 2012

Desde el territorio Bolaño, hasta Alejandro Zambra.

Comenzamos con Roberto Bolaño, el escritor chileno que creó al mismo tiempo fanáticos admiradores y enemigos íntimos, y al que, actualmente se lo considera como un mito moderno.

De vida trashumante,  nació en Santiago de Chile en 1953 y creció en ciudades como Los Angeles, Valparaíso, Quilpué, Viña del Mar y Cauquenes. No terminó el colegio, tampoco entró en la universidad.  En el 73 regresó a su país y pudo presenciar el golpe militar. Se alistó en la resistencia y terminó preso.

Logra regresar a México, donde funda el movimiento poético infrarrealista, que se opone con furor a los pilares hegemónicos de la poesía mexicana y también al establishment literario (con Octavio Paz como figura preponderante). Pero el Bolaño más polémico, el Bolaño lector más intransigente, operó en Chile, donde opinó con virulencia o desdén respecto a componentes de la nueva narrativa chilena de los 90, a los que apodó los "donositos", y también respecto a algunos de los autores chilenos más leídos. como Isabel Allende (a quien llamó escribidora, no escritora). 
Tiempo después emigró a España, a Barcelona, donde ya vivía su madre. Vendimiador en verano, vigilante nocturno de un camping en Castelldefels, vendedor en un almacén, lavaplatos, camarero, estibador en el puerto, basurero, recepcionista, fueron sus actividades hasta que se convirtió en escritor de tiempo completo. En 2004, un año después de su muerte, obtuvo el premio Salambó a la mejor novela en castellano, por 2666. El jurado del premio se refirió a la novela ganadora, como "el resumen de una obra de mucho peso, donde se decanta lo mejor de la narrativa de Roberto Bolaño". Una novela que "contiene mucha literatura, que supone un gran riesgo y lleva al extremo el lenguaje literario" de su autor.

Sin embargo, en el país en el que había nacido y del que se había ido de adolescente, para volver sólo unos días antes del golpe de Pinochet y exiliarse para siempre, la opinión era todavía difusa. ¿Cómo explicarlo? En primer lugar, la aniquilación y la pausada reconstrucción que hizo Bolaño de lo que se entendía por “literatura chilena”, una literatura anquilosada y dormida en los colchones espinosos de la dictadura, fue radical. Desde sus cuentos y novelas, Bolaño tallaba sobre un mármol perdurable una idea de Chile, hecha con la materia de una inagotable biblioteca personal, pero también con un universo de ideales morales y estéticos que jamás se corrompieron. Así, Bolaño es el escritor que desde España escribe sobre el Chile que recuerda, pero en ese recuerdo está agazapada la proyección de un Chile posible, de un país en donde la mediocridad o el silencio pueden ser denunciados con elegancia pero sin concesiones. Y es lógico: muchos escritores y críticos chilenos sintieron en Bolaño a un forastero que hablaba desde afuera, y tejieron sobre su obra un silencio casi simbólico, que se puede entender como miedo, como rechazo o como la aceptación de una evidencia incontestable.



Fuentes:
Página/12, 08/04/07, suplemento Radar, y
http://www.elortiba.org/


Leeremos los cuentos: Llamadas telefónicas y El ojo Silva. Veremos por qué se habla de "territorio Bolaño", y lo relacionaremos con el joven narrador chileno, Alejandro Zambra.

El volumen de cuentos Llamadas telefónicas se divide en tres partes con características distintivas por las temáticas:
  • Llamadas telefónicas:  historias que tienen como protagonista esencial a la literatura, ya veremos por qué. (Metaficción e intertextualidad)
  • Detectives: una serie de cuentos con matiz policial.
  • Vida de Ann Moore:  historias donde las mujeres son protagonistas.
 
Alejandro Zambra (Santiago, 1975) es un poeta y narrador chileno seleccionado en 2007 por el Hay Festival y Bogotá Capital Mundial del Libro como uno de los 39 escritores latinoamericanos menores de 39 años más importantes,  y elegido en 2010 por la revista británica Granta entre los 22 mejores escritores de lengua española menores de 35 años.

La historia de Bonsái es la historia larga de un libro corto: "Hace nueve años, una mañana de 1998, encontré, en el diario, la fotografía de un árbol cubierto por una tela transparente. La imagen pertenecía a la serie “Wrapped Trees”, de Christo & Jeanne Claude, dos artistas que, según decía la nota, recorrían el mundo envolviendo paisajes y monumentos nacionales. Recuerdo que escribí, por esos días, un poema no muy bueno que hablaba de árboles cerrados, encerrados. Y luego di con los bonsáis, tan parecidos, en un sentido, a los árboles de Christo & Jeanne Claude, aunque abreviados, a la fuerza, por el capricho de la poda". 
 
En una entrevista a Zambra, en Página 12, le dice a la periodista Silvina Friera:
"Al escribir Bonsái recuperé una cierta confianza en lo referencial, por así decirlo. La novela refiere un momento de los años ’80 en que estábamos encerrados y protegidos en un mundo que se caía a pedazos.

–Este encierro, ¿también alude a lo que significó Pinochet en la vida política y cultural de Chile?

–Sí, aunque no sea tan explícito. El fanatismo de los personajes sí es generacional. Cuando descubrimos la literatura, nos dio un gran fanatismo. Habíamos crecido en un mundo muy opaco, con un lenguaje muy opaco, con una prensa muy cerrada y una televisión muy atontante, y de pronto aparecía la poesía, que no es que te permitiera en sí misma expresar algo de antemano sino que te daba la opción de darle un poco de brillo a ese mundo, y decir cosas que no sabías que se podían decir, de manera que no sabías que existían. Para los jóvenes, la literatura fue como un remezón y respondimos a ese remezón con fanatismo. Y digo fanatismo, queriendo decir fanatismo: confiamos mucho en los libros y no hay que confiar tanto. A los personajes de Bonsái les pasa que “compran”, creen el cuento y el mundo los deja hablando solos. Eso sí es generacional; es el despertar de los sentidos: de la anestesia a la sinestesia y de la sinestesia a la parálisis."


jueves, 1 de marzo de 2012

Taller de principiantes: “la” experiencia con Raymond Carver y sus “Tres rosas amarillas".


Para contarles con fidelidad la dinámica real que se da en nuestro taller, veamos la siguiente experiencia.

Fue durante la segunda y última semana del taller para principiantes, después de haber trabajado textos con cierta complejidad, con la idea de entrenarse un poco para el trabajo con los grupos más grandes, que ya tienen cierta experiencia en el trabajo del taller.

Habíamos leído ya otro cuento de Carver, y hablado de características generales de su escritura, de la admiración de este autor por Chejov, de sus comentados problemas  con su editor, en fin, todas consideraciones generales. Pero como nos faltó tiempo para leer “Tres rosas amarillas”, quedamos en que leerían solos ese material, y compartiríamos por mails las impresiones. Como única consigna, les pedí que se fijaran especialmente en un detalle: el corcho de la botella de champagne. Y que desde ahí, trataran de encontrarle distintos sentidos al cuento.
  
A continuación transcribo parte de lo que nos enviamos:

Mariela  arrancó diciendo:
Acá va mi comentario sobre el cuento.
Me pareció muy hermosa la forma en que imagina los últimos momentos de vida de Chéjov. Es maravilloso cómo, a pesar de su “minimalismo” uno puede imaginarse exactamente el lugar, cómo transcurren los hechos y los sentimientos de cada uno de los personajes.
La idea de que el final de su vida sea a modo de brindis, sin brindar porque no dejaba de ser una triste situación, pero sí que Chéjov tuviera la oportunidad de tener un último momento de placer. Pues él hasta allí había insistido que estaba mejorando. Y de qué modo, sin proponérselo, estuvieron de acuerdo el doctor y su esposa. Se entendieron en un simple gesto.
La forma en que la situación que los rodea sigue su curso, cuando el camarero, ajeno a todo lo que estaba sucediendo trataba de  comprender el encargo de la esposa y cómo, a pesar de todo, él debía cumplir con su tarea de anunciar el desayuno y dejar en orden la habitación, obsesionado por el corcho tirado en el piso y en el que no podía dejar de pensar hasta que lo levantó. La rigidez de su entrenamiento, no le permitió conmoverse ante  la certeza de la muerte de su huésped.
…Qué cosa que lo que la crítica pudo haber llamado "minimalista" como peyorativo, en realidad ese estilo tan concreto es lo más grande de Carver. Hay que poder saber decir tanto con tan pocas palabras! Es admirable su estilo... da para tanto... Cada parte del cuento remite a muchos sentimientos que son vigentes en cualquier época. Y qué impresionante que Carver haya sufrido la misma enfermedad!
Me gustó mucho esta historia…!!!

Siguió enseguida Carolina:

Hola, terminé el cuento recién, me encantó también, resulta muy conmovedora la descripción de las últimas horas de Chejov.
Con respecto al corcho no sé muy bien qué interpretar. La primera referencia que se hace cuando el doctor tapa el champagne mecánicamente me hizo pensar en la resistencia que por ahí tenemos a morir, querer conservar algo para que no desparezca o una esperanza de volver a celebrar (no sé si todo ésto que pienso es muy rebuscado)
La segunda referencia es que cuando se quedan solos Olga y Chejov el corcho salta solo representando el último momento compartido entre ellos.
Y la tercera cuando el mozo levanta el corcho podría significar la trascendencia de una obra de arte, el corcho pasa a otras manos (acá creo que me fui al cuerno, no?, ajjaja)
Lo que pregunto también es si las tres rosas amarillas significan algo...


En el medio hubo algunas  aclaraciones que consideramos pertinentes, sobre  el título original (“Errand”) que gira desde la idea del encargo hasta terminar en sucesivas traducciones con las famosas tres rosas, además  de  cómo Carver no juzga a sus personajes, son personas comunes a quienes solo nos  los va mostrando, no los “cuenta” en un sentido clásico, pero tiene una contundencia muy real, casi visual. Cómo Carver arma el relato a partir de una trivialización, como minimizando el tema de la muerte, pero haciéndolo sentir con más fuerza justamente por esa omisión. O sea, no lo dice explícitamente, pero por eso lo enfatiza aún más.

Lo notable es que se dieron cuenta de que Carver queda homenajeando a Chejov en los sentimientos de los personajes y en los detalles, hasta el punto de que el corcho de la botella  o el jarrón con tres rosas amarillas se convierten en ideas predominantes y sumamente  elocuentes, y muy visuales. Es decir, pudieron observar que el "cómo" del cuento es el verdadero homenaje al estilo de escritura de Chejov.


Reflexiones sobre esta experiencia.

Las distintas evocaciones que nos hace surgir un cuento, nos remiten a varias cosas. 
En primer lugar, un texto no es un enigma que el lector crítico "interpreta" desde el vacío: todo está ahí, en la propia escritura, a disposición de cualquiera que lea con cuidado. El lector real, luego, lo ve o no, ambas son  opciones perfectamente aceptables, salvo por el hecho de que leer sólo lo evidente es privarse de elementos que enriquecerían la lectura.

Por otra parte, todos los métodos de entrada a un texto tratan de encontrar, de alguna forma, símbolos, y  cada escrito compone su propia simbología a partir de un uso inédito del discurso, de las cadenas de significación, de las ausencias sospechosas de elementos que no deberían faltar,  a las particularidades de orden cultural.

En el caso arriba mencionado, los participantes (sin experiencia previa en talleres de análisis de textos), pudieron lograr claves de acceso entendiendo mejor al autor, conjeturando sobre el momento ficcionalizado (que, a su vez, parte de una situación real), y sobre las posibilidades de ampliar la lectura simplemente rasgando un poco y  encontrando, entre líneas, lo que el autor escribió, a partir de “cómo” lo escribió.

Y ya que estamos, de ahí a recordar otro muy famoso cuento  de Carver, Principiantes ("Beginners"), hay solo un paso… ¡que la polifonía enunciativa  nos permite!!

lunes, 27 de febrero de 2012

Literatura Latinoamericana Contemporánea



Tal vez habría que aprender a leer en Latinoamérica, y no sólo
"literatura". Aprender, además, a escribir las lecturas; a poder
(abierto el vértigo de la significación) pensar ese vértigo;
constituirlo sin que nos enmudezca; ser capaces de contarlo;
entregarnos pero sobreponernos; trascenderlo.

Josefina Ludmer







Comenzamos el año con el siguiente tema: Narrativa Latinoamericana contemporánea.
En parte, este tema surgió como consecuencia de haber advertido las nuevas claves de lectura que observamos en la actual literatura argentina durante el trabajo del taller el año pasado.


Imagen del video  Latinoamérica, de Calle 13.
   


Y en nuestra última entrada del blog (http://elcronotopotaller.blogspot.com/2012/02/apertura-del-ciclo-2012.html), anticipamos los siguientes autores -contemporáneos y no tanto pero siempre vigentes- :
Juan Álvarez, Giovanna Rivero, Alejandro Zambra, Paola Tinoco, Dani Umpi, Clarice Lispector, Elena Poniatowska, Felisberto Hernández, Roberto Bolaño, Liliana Heker, la poética de Gioconda Belli, Alejo Carpentier, Martín Kohan, y muchos otros que irán mostrando la construcción de la especial mirada masculina y femenina (y discutiremos si existe, o cómo va tomando diferentes formas), sobre la materia ficcional.



Como dice Ricardo Piglia, "La literatura puede contar cosas que la historia no nos ha dicho.
La literatura aborda experiencias concretas; son siempre situaciones muy puntuales, muy personales, las que aparecen, con registros que no son los más deliberados, pero  allí hay  signos, de hace mucho tiempo, donde aparece contado algo que tiene un efecto que se mantiene en términos de intensidad literaria, aunque es probable que hoy sea recibido con menos, llamémoslo, incomodidad".



Respecto de circunscribir la literatura por regiones, sabemos que es más bien una herramienta metodológica, pero que es largo el debate acerca de si existe la literatura universal, (como pedía que se considerase ya Goethe, en 1827, lo que él llamo Weltliteratur-), o bien que hoy no es una realidad porque se desconocen otras literaturas que no sean  las  consideradas desde un punto de vista hegemónico, y hay que dar una visión de esas otras, postergadas. 

Entre ambas posturas, Enrique Vila-Matas nos dice: "Existe la literatura universal, pero sospecho que el concepto engloba sólo las literaturas de Occidente: lo que Goethe denominó Weltliteratur o literatura universal. Así que tal vez no existe. Además, la literatura no necesita calificativos. Universal, por otra parte, es redundante. Total, que no lo sé".

En definitiva, lo que nos importa es dar cuenta de mostrar a otros cosas que hemos disfrutado leyendo, que consideramos dignas de difusión y lo suficientemente fundamentadas como para compartirlas, superando muchas veces las restricciones del cerco académico y aproximándonos a la opinión y la discusión de quienes se interesan por la literatura. Y como bien dice Josefina Ludmer en el epígrafe: aprender a leer y a poder (abierto el vértigo de la significación) pensar ese vértigo.

Y para finalizar e ir entrando en tema, les sugiero vean el video  Latinoamérica, de Calle 13, el dúo de hermanos oriundos de la isla de Puerto Rico: René Pérez Joglar, el Residente, y Eduardo José Cabra Martínez, el Visitante. La crítica mordaz, el comentario incisivo y la opinión franca son sus constantes, así como su particular humor negro, el dominio de la cultura popular y una picardía bien latina:


Aquí va la letra:

Soy,
Soy lo que dejaron,
soy toda la sobra de lo que se robaron.
Un pueblo escondido en la cima,
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.
Soy una fábrica de humo,
mano de obra campesina para tu consumo
Frente de frio en el medio del verano,
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.
El sol que nace y el día que muere,
con los mejores atardeceres.
Soy el desarrollo en carne viva,
un discurso político sin saliva.
Las caras más bonitas que he conocido,
soy la fotografía de un desaparecido.
Soy la sangre dentro de tus venas,
soy un pedazo de tierra que vale la pena.
soy una canasta con frijoles ,
soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre,
el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América latina,
un pueblo sin piernas pero que camina.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Tengo los lagos, tengo los ríos.
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.
La nieve que maquilla mis montañas.
Tengo el sol que me seca  y la lluvia que me baña.
Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque.
Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito.
Tengo mis pulmones respirando azul clarito.
La altura que sofoca.
Soy las muelas de mi boca mascando coca.
El otoño con sus hojas desmalladas.
Los versos escritos bajo la noche estrellada.
Una viña repleta de uvas.
Un cañaveral bajo el sol en cuba.
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita.
El viento que peina mi cabello.
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.
El jugo de mi lucha no es artificial,
Porque el abono de mi tierra es natural.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Você não pode comprar o vento
Você não pode comprar o sol
Você não pode comprar chuva
Você não pode comprar o calor
Você não pode comprar as nuvens
Você não pode comprar as cores
Você não pode comprar minha felicidade
Você não pode comprar minha tristeza

Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
(Vamos dibujando el camino,
vamos caminando)
No puedes comprar mi vida.
MI TIERRA NO SE VENDE.

Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para q te acuerdes de mi apellido.
La operación cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido!

(Vamos caminando)
Aquí se respira lucha.
(Vamos caminando)
Yo canto porque se escucha.

Aquí estamos de pie
¡Que viva Latinoamérica!

No puedes comprar mi vida.

 




 Los esperamos.
Lic. Graciela Occhi.





Consultas por mail: 
gracielaocchi@gmail.com
elcronotopotaller@gmail.com

martes, 14 de febrero de 2012

Apertura del ciclo 2012.

Actividades ciclo 2012.

Y aquí estamos nuevamente, volviendo del receso de enero, con novedades en cuanto a los temas y los días disponibles.
Este año abrimos un taller para principiantes, para conocer los aspectos básicos del taller, cómo leemos, cómo indagamos cada texto. Serán dos clases intensivas, para luego poder insertarse en los talleres con cierta práctica.
Ya en marzo, retomaremos los talleres habituales, con una duración cuatrimestral.

Las actividades del taller de lectura se desarrollarán en los siguientes días y horarios:

  • Febrero: Taller para principiantes.
Viernes 17 y 24/2:  de 10 a 12 horas.
Temario: Borges-Cortázar-Faulkner-Scott Fitgerald-

A través de la profundidad de los autores elegidos, veremos cómo podemos abordarlos y al mismo tiempo empezar a comprender las claves de su escritura, desde los recursos narrativos que emplean hasta la entonación que eligen para contar sus historias.

  • Marzo: Ciclo cuatrimestral.
Martes, de 18 a 19.45 horas: A partir del 6 de marzo. 
Miércoles, de 18.30 a 20 horas: A partir del 7 de marzo.
Viernes de 10 a 11.30 horas: A partir del 9 de marzo. 

Temario: Narrativa Latinoamericana contemporánea:


COLLAGE-America-latina-vive-realizado-CLAIMA20120105_0140_19
Actualmente hay un modo propio de mirar el mundo, una urgencia por semiotizarlo que nos hace observar las diferencias valoraciones que hace cada escritor, sea desde una mirada hegemónica, o bien desde otra más inquietante y perturbadora. Tienen en común un imaginario (particular en cada región), atravesado por el presente, pero que interroga el pasado y también el futuro. Ya lo estuvimos intuyendo cuando el año pasado trabajamos la Nueva Narrativa Argentina, y en parte, este temario es como una continuación de esa mirada abarcadora presente en la literatura actual.
Por eso analizaremos las diversas tendencias de algunos textos, con una serie de características generales pero distintivas, con la idea de comprender la lógica interna de cada uno para luego problematizarlos y ponerlos en relación con otros, inclusive con los de décadas anteriores. Pero principalmente, y como siempre en el taller, disfrutando de la lectura y la construcción de una mirada más crítica y completa.

Algunos de los autores que veremos:
Juan Álvarez, Giovanna Rivero, Alejandro Zambra, Paola Tinoco, Dani Umpi, Clarice Lispector, Elena Poniatowska, Felisberto Hernández, Roberto Bolaño, Liliana Heker, la poética de Gioconda Belli, Alejo Carpentier, Martín Kohan,  y muchos otros que irán mostrando la construcción de la especial mirada masculina y femenina (y discutiremos si existe, o cómo va tomando diferentes formas), sobre la materia ficcional.


Collage del IV Congreso Internacional CELEHIS de Literatura (Mar del Plata-2011)



Los esperamos.
Lic. Graciela Occhi.





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martes, 20 de diciembre de 2011

Cerrando el ciclo del taller 2011.


Estamos en pleno cierre de este ciclo 2011, brindando por el trabajo de este año y por el que vendrá,  por habernos acercado a la buena literatura y a todas las discusiones y reflexiones que generó este espacio del taller.

Abarcamos los siguientes temas:

1º) De febrero a junio: Cuento norteamericano II.

Después de haber trabajado en Cuento norteamericano I a los precursores de esta narrativa, hicimos un nuevo recorrido, con el objetivo de analizar los fuertes cambios en la percepción estética que fueron dando como resultado diferentes pero particulares respuestas literarias para las nuevas formas de captar la realidad, a través del tiempo. Trabajamos con los siguientes autores: Melville y su visión crítica del mundo con Bartleby, Crane, Bierce, las inglesas Katherine Mansfield y Virginia Woolf, Scott Fitzgerald y la Generación Perdida, Hemingway, Faulkner, Sherwood Anderson, John Steinbeck, Raymond Chandler, Carver, Bernard Malamud, Salinger, Bradbury, y Philip Dick. Y finalizamos con las voces femeninas de  Flannery O´Connor, Eudora Welty, Lorrie Moore y la canadiense Alice Munro.

2º) De junio a diciembre: Narrativa argentina.

Intentamos abarcar gran parte de lo rico y heterogéneo de nuestra literatura  sin un criterio rigurosamente taxonómico, pero abierto a interrogantes  y planteamientos  que nos fueron haciendo reflexionar sobre cómo se mira, se lee y se piensa en nuestro país. Además, como siempre en el taller,  de  complacernos con la manera de contar de cada uno de los  escritores de los que nos hemos ocupado.

Trabajamos con el siguiente temario:  la identidad literaria y la cultural, los textos fundacionales de la literatura argentina, la ductilidad de la narrativa para captar las tensiones de una época, el surgimiento de nuevas formas expresivas, ejes temáticos recurrentes  (como el tema de la otredad, el del cuerpo, el de la mirada femenina en la estética realista), el desarrollo de algunos géneros narrativos (como el de enigma,  el fantástico y la ciencia ficción), el lugar del humor,  la narrativa histórica, las experiencias narrativas del exilio.

Algunos de los autores: Esteban Echeverría y Sarmiento, y las continuidades e inversiones en Rodolfo Walsh, César Aira,  Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y las resignificaciones en Germán Rozenmacher,  Abelardo Castillo, Antonio Di Benedetto, Adolfo Bioy Casares, David Viñas, Rodolfo Fogwill, Horacio Quiroga, Roberto Arlt, Ricardo Piglia, Silvina Ocampo, y el camino que hicimos con la llamada Nueva Narrativa argentina, con Fabián Casas, Andrés Neuman, Samanta Schweblin, Mariana Enríquez, Fernanda García Lao, Hernán Ronsino, y con los aportes teóricos de diversos autores como Elsa Drucaroff  con Los prisioneros de la torre, donde analiza los efectos que la dictadura militar produjo sobre la narrativa en nuestro país.





Y aquí van algunas imágenes de nuestros festejos de fin de año, con todos los grupos de lectura, los de escritura, y los amigos que se sumaron:














                                                





viernes, 16 de diciembre de 2011

NNA: Fernanda García Lao, Hernán Ronsino, y La nueva literatura latinoamericana



Fernanda García Lao (1966) vivió en Mendoza, donde nació, luego en Madrid, después otra vez en Mendoza, en Buenos Aires, de vuelta en Madrid, y desde 1993, nuevamente en Buenos Aires. Bachiller en Letras, estudió danzas clásicas, actuación, dramaturgia y periodismo; se mudó unas veinte veces y cambió cuatro de continente.
Habla con las eses. Dice que sus padres, periodistas, poetas, rechazaban sus primeros textos porque no encontraban en ellos una voz propia. Si no escribe, siente que vive inútilmente. Para no quedar pegada a un estilo, escribe sus novelas de a dos. Actriz, dramaturga, compositora, publicó su primera novela, Muerta de hambre, en 2005. A esta siguieron La perfecta otra cosa (2007), La piel dura (2011) y Vagabundas (2011). García Lao nació en Mendoza en 1966, vivió en Madrid desde 1976, cuando su madre, española, y su padre, argentino, (el periodista mendocino Ambrosio García Lao), tuvieron que exiliarse durante la última dictadura cívico-militar. (http://fernandagarcialao.blogspot.com/)


Hernán Ronsino es escritor, profesor y sociólogo. Nació en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, en1975. Reside en Capital desde el año 1994. Acaba de publicar su primer libro de relatos  Te vomitaré de mi boca que fue presentado en la 29° Feria Internacional del Libro. Disertó acerca de la creación literaria y de cómo las fantasías se plasman en una obra escrita.
Te vomitaré de mi boca obtuvo la Mención Honorífica del Fondo Nacional de las Artes en el 2002.
Sus cuentos fueron publicados en diarios, revistas y antologías. Y premiados en distintos concursos nacionales: entre los cuales se destaca el Concurso Haroldo Conti para Jóvenes Narradores 2001.
(http://silabasnegras.blogspot.com )



Nueva cartografía de la literatura de América Latina
WINSTON MANRIQUE SABOGAL 19/11/2011. 

En el siglo XXI medio mundo ha vuelto a mirar con expectación a la literatura latinoamericana. Once años en los que se ha sabido de unos 80 escritores poco o nada conocidos que hoy tienen diversos grados de resonancia internacional. El interés ha renovado y ampliado el mapa literario y demostrado que hay mucha vida más allá del boom. En el periodo de entre siglos coincidieron dos cuestiones:
·         la atención por lo que se escribía en esos 19 países,
·         y que, precisamente, dichos autores estaban unidos por la diferencia como resultado de una convergencia de mestizaje genético, cultural y literario, además de su vocación cosmopolita y estar repartidos por medio mundo. Y con otra novedad: más mujeres en un continente donde no han gozado de mucha presencia.

Un año clave en este proceso de hallazgos e impulsos es 2007. Aparece la primera lista de nuevos valores literarios: Bogotá 39, una idea del Hay Festival y la capital colombiana, que reunió a los "mejores 39 escritores menores de 40 años", como Neuman.
Tres años más tarde, en 2010, la revista británica Granta hizo su apuesta que ampliaba la anterior: "22 mejores autores en español, menores de 35 años": seis españoles y 16 latinoamericanos. Confirmó a algunos (Roncagliolo, Neuman y Zambra), dio más impulso a otros: Patricio Pron y Antonio Ortuño, y llamó la atención sobre otros: Rodrigo Hasbún, Pola Oloixarac, Samantha Schweblin, Lucía Puenzo, Carlos Labbé y Carlos Yushimito.

Continuando esa estela, la XXV Feria Internacional del Libro de Guadalajara ha decidido celebrar sus 25 años con una lista que incluye 25 secretos literarios de América Latina. Narradores, al margen de edades o generaciones que bien merecen tener más resonancia internacional: Casas, García Lao y Ronsino, entre otros.



Los “secretos” argentinos y latinoamericanos.
Circulan de actividad en actividad en la actual Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL),
-diciembre del 2011-. Como si no fuera suficiente tanto trajín, andan también de fiesta en fiesta por las noches tapatías. La dicha colectiva ensancha sonrisas, pero no puede mantener a raya la expansión ilimitada de las ojeras de escritores y editores que participan en esta 25ª edición. Primeras lecturas de literatura argentina, sensaciones y recuerdos que se tejen y destejen, que vuelven una y otra vez.


Fernanda García Lao se reconoce en el espejo de los delirantes y dislocados, y su escritura es tan física que “se puede tocar”.

Fabián Casas remonta la cuesta de su falta de imaginación, destripando siempre el mismo juguete que le permite “drenar historias”.

Hernán Ronsino explora la “lengua argentina” y propicia un trabajo artesanal con las palabras.

Los tres saben que son apenas “la punta pequeña” de una proliferación de voces. De todo esto y mucho más hablaron en la mesa “Argentina y sus jóvenes autores: textura de palabras” –organizada por la Embajada Argentina en México y la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería argentina–, moderada por la escritora y periodista Gabriela Cabezón Cámara.

En la casa de García Lao leían con devoción la novela Zama, de Antonio di Benedetto. Cuando se exilió en España junto con su familia, la escritora se identificó con Eva Perón, de Copi, como una “figura extraña y fuera de lugar”.
Casas viajaba en el subte de la línea E con Rayuela, de Julio Cortázar, en la mano y pensaba: “Si llego a entender este libro, voy a ser un genio”. Y confesó que lloró con Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato, como su madre lloraba con la telenovela Muchacha italiana viene a casarse. El primer libro que compró Ronsino fue Final de juego, de Cortázar, después de haber visto el documental de Tristán Bauer sobre el escritor. El impacto fue tan fuerte que hasta cambió de carrera: Ciencias Económicas por Sociología. La tradición literaria siempre es una obra en construcción; cada uno se sirve de los materiales más afines a sus inquietudes.

La autora de Muerta de hambre es una pariente de los delirantes, perdidos y dislocados. Uno de sus “tríos” capitales, esos que la llevan a “perderse”, está conformado por Copi, Juan Filloy y Witold Gombrowicz.



“Cuando uno lee, se alimenta de muchas tradiciones”, señaló Ronsino, que prefiere trabajar con la exploración de la “lengua argentina” en la línea de Conti, Rodolfo Walsh, Juan José Saer y Manuel Puig. “Me interesa mucho la relación con la historia, de qué modo la historia modela la lengua y cómo los imaginarios afectan la historia. La literatura no cambia la historia, pero deja huellas y funda tradiciones”, subrayó el autor de La descomposición.

Casas, en cambio, comentó que cuando leía a sus contemporáneos,
–Daniel Durand, Daniel Rojo, Sergio Raimondi y Laura Wittner– sentía que estaba leyendo a los clásicos. Y ponderó el valor que tienen para él las “cosas mestizas”. “Uno agradece haber nacido en la lengua de (Ricardo) Zelarayán”, agregó el autor de Los Leemings.

“Soy fiel a mi propio imaginario, me gusta trabajar con el lenguaje como si fuera un cuerpo, pero sin repetir la coreografía lingüística y espacial”, aseguró García Lao. “Mi escritura es muy física, creo que se puede tocar.”
Casas apeló a sus consabidos bocadillos. “Si tuviera imaginación, hubiera escrito Harry Potter y me habría hecho millonario. Yo trabajo con una sola cosita, con un solo juguete que dreno en historias. Mi escritura parte de una idea de imposibilidad.”
En las cuerdas de las similitudes, Ronsino reconoció que:

  • al optar por un tipo de escritura fragmentaria se comunica con parte de la propuesta estética de García Lao. 
  • El interés por un espacio geográfico delimitado lo une a Casas. Mientras Ronsino coloca a sus criaturas en un pueblo pampeano –Chivilcoy o su periferia–, el autor de Ocio bucea por las calles del barrio de Boedo.

Todo recorte literario o lista de escritores es caprichoso. “Somos bien distintos, reflejamos visiones distintas de la literatura; pero afortunadamente hay muchas líneas narrativas y estilos diferentes –planteó García Lao–. Lo que más me interesa es que nos estamos leyendo; que a partir de la crisis capital de 2001, la literatura argentina ha crecido de la mano de editoriales pequeñas y a riesgo de que no te lean y que a nadie le importe. La escasez de lectores me fortifica.”

Los tres son apenas “una punta pequeña” de lo que se está produciendo en la Argentina.
“En nuestro país, a los escritores no les da bola nadie; no ocupan un lugar, y eso es como una bendición porque hace que estés preocupado sólo por escribir”, opinó el autor de Tuca. En desacuerdo con esta concepción de “no lugar”, Ronsino afirmó que el escritor sí ocupa un lugar. Después de la crisis de 2001, una generación de autores construyó espacios de lectura, revistas artesanales y pequeñas editoriales. “En diez años los escritores encontraron un lugar y fueron construyendo espacios de encuentros, más allá de la diversidad de estéticas”, ponderó Ronsino.
Casas aclaró que cuando dice que los escritores no ocupan ningún lugar lo postula en términos de que ya no existen “escritores faros”.

Cabezón Cámara preguntó si había algún mexicano en la sala. Quería saber si los autores y autoras mexicanos tienen tanta libertad para escribir. Una mujer mexicana le respondió: “No podemos escribir lo que se nos da la gana; hay temor a decir lo que está sucediendo. Hay tantas voces y tanto ruido que no sabés a quién puedes leer”. 

García Lao aportó su mirada: “En la Argentina partimos de la base de que nadie es sensato. Nadie espera nada de nosotros. No sé si hay un discurso confiable o una voz a seguir, y ahí está ese permiso de ser lo que tengas ganas de ser. Lo que pasó es que se multiplicaron las visiones, y son todas válidas y son todas inválidas a la vez, y uno elige qué leer y qué escribir”. Ronsino afirmó que la literatura es “un espacio de resistencia para recuperar y transmitir experiencias”. La autora de La piel dura advirtió que “uno tiene que ganarse a cada lector casi como a un amante esquivo”, entonces la literatura queda “como una especie de prehistoria, como si desarrollar un discurso fuera algo fuera de época”.
Ronsino propone el trabajo artesanal con las palabras, “tomarse el tiempo que sea para escribir un libro”.
Casas postula que la escritura “siempre está puesta en estado de pregunta”. El epílogo de la charla se escribió con una feliz coincidencia: “Lo propio de la literatura es el tiempo lento”.




LOS 25 ESCRITORES ELEGIDOS.

Dice la página de la feria: “La FIL Guadalajara presenta 25 formas de leer el continente. Autores cuyo talento se ha consolidado en sus países, pero que aún son poco conocidos fuera de éstos, 25 tesoros literarios a la espera de ser descubiertos”. Veamos los nombres:

Juan Álvarez (Colombia), Luis Alberto Bravo (Ecuador), Andrés Burgos (Colombia), Fabián Casas (Argentina), Miguel Antonio Chávez (Ecuador), Carlos Cortés (Costa Rica), Francisco Díaz Claassen (Chile), Jacinta Escudos (El Salvador), Nona Fernández (Chile), Fernanda García Lao (Argentina), Ulises Juárez Polanco (Nicaragua), Roberto Martínez Bachrich (Venezuela), Emiliano Monge (México), Javier Mosquera Saravia (Guatemala), Diego Muñoz Valenzuela (Chile), Enrique Planas (Perú), María Eugenia Ramos (Honduras), Luis Miguel Rivas (Colombia), Hernán Ronsino (Argentina), Pablo Soler Frost (México), Daniela Tarazona (México), Dani Umpi (Uruguay), Eduardo Varas (Ecuador), Carlos Oriel Winter Melo (Panamá) y Giovanna Rivero (Bolivia).